Un episodio con múltiples interrogantes se investiga en Rosario de la Frontera, donde dos hombres resultaron heridos por disparos de arma de fuego y el vehículo en el que se trasladaban apareció completamente incendiado. El hecho ocurrió en la madrugada del sábado sobre la ruta nacional 34, a la altura de Copo Quile.
Según los primeros datos, las víctimas —de 43 y 28 años, oriundas de Tucumán— lograron llegar por sus propios medios hasta un control vehicular cerca de las 2 de la mañana. Antes, habrían sido asistidas por pescadores que se encontraban en la zona, lo que permitió su traslado y posterior atención médica.
El relato inicial indica que regresaban desde Pichanal cuando fueron interceptados por desconocidos que se movilizaban en al menos dos vehículos. En ese contexto, se habrían producido los disparos que los dejaron heridos. Sin embargo, la mecánica del hecho aún no está clara y es uno de los puntos centrales de la investigación.
Cuando el personal de Criminalística llegó al lugar, se encontró con una escena que complejiza aún más el caso: el automóvil de las víctimas estaba totalmente calcinado. El incendio no solo destruyó el vehículo, sino que también pudo haber afectado elementos clave para reconstruir lo sucedido.
El fiscal penal Oscar López Ibarra supervisó las tareas en el lugar, donde inicialmente se trabajó en condiciones adversas por la falta de luz y factores climáticos. Por ese motivo, se dispuso la preservación de la escena y un nuevo relevamiento más exhaustivo durante la mañana.
La investigación ahora se mueve en varias líneas: determinar si se trató de un ataque directo, un intento de robo o un hecho vinculado a otro tipo de conflicto. También se intenta establecer el recorrido previo de las víctimas y si existió algún seguimiento antes del episodio.
El dato más llamativo —y aún sin explicación— es la quema del vehículo. No está claro si fue provocada por los propios atacantes, si ocurrió como consecuencia del hecho o si responde a otro intento de borrar evidencias.
Por el momento no hay detenidos y el caso permanece abierto. La escena, marcada por la violencia del ataque y el rastro de fuego, deja más preguntas que certezas.







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