La Cámara de Diputados de Salta aprobó este martes un proyecto de declaración que solicita reconocer al municipio de Aguas Blancas, en el departamento de Orán, como “Ciudad de Comercio Fronterizo”.
La iniciativa, impulsada por la diputada Gloria Seco, busca visibilizar la intensa actividad comercial con Bolivia y establecer un marco legal que permita ordenar y controlar el flujo de mercadería que ingresa y sale de la localidad.
“La aprobación de este proyecto permitirá una mejor fluidez en la zona, con mayor control y la necesidad de reforzar el personal de fuerzas nacionales”, explicó Seco. Además, destacó que el reconocimiento contribuirá a organizar la dinámica comercial y social del área fronteriza, poniendo en valor la actividad económica que mantiene Aguas Blancas con la ciudad boliviana de Bermejo.
Seco advirtió que la localidad cuenta con un importante caudal comercial y que toda política pública —municipal, provincial o nacional— debería contemplar su particular idiosincrasia y economía. Entre las propuestas que plantea la diputada, se incluye la implementación de la tarjeta vecinal fronteriza, que permitiría a los residentes de la zona circular con mayor facilidad para desarrollar sus actividades comerciales.
Sin embargo, la legisladora señaló que la problemática va más allá del simple reconocimiento oficial. Según Seco, actualmente muchos trabajadores locales se han visto desplazados por mayoristas bolivianos que cruzan mercadería por Aguas Blancas sin control y la envían directamente a otras provincias argentinas. “Hay mayoristas que vienen de Bolivia, cruzan Aguas Blancas y mandan al por mayor al resto del país. Ya no trabajan los trabajadores locales ni los parceros argentinos. Esto genera un comercio sin regulación que perjudica a quienes viven de la frontera”, advirtió.
La diputada aclaró que su postura no busca avalar lo ilegal, sino defender a los trabajadores locales y garantizar que la mercadería que circula tenga un marco legal. “No se trata de judicializar, sino de que los sectores de control, migraciones y aduanas sean mucho más ágiles y permitan que nuestros vecinos puedan trabajar. Hoy nadie controla a los mayoristas que llegan de Bolivia, y esto impacta directamente en nuestra economía local”, agregó.
Gloria Seco también remarcó la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en la frontera, no solo para el control del comercio, sino también para garantizar la seguridad y la fluidez en el tránsito de personas y productos. “Es fundamental que el gobierno nacional tenga en claro la importancia de generar desarrollo en cada región, y Aguas Blancas no es la excepción. Necesitamos que la mercadería que cruza quede dentro de un marco legal que beneficie a la localidad y a la provincia, y no que simplemente pase de largo hacia otras provincias o quede en el país vecino”, concluyó.
Con la declaración de “Ciudad de Comercio Fronterizo”, Aguas Blancas da un paso importante hacia la regulación de su comercio, pero el desafío sigue siendo controlar la actividad de los mayoristas que operan al margen del sistema, proteger a los trabajadores locales y consolidar la frontera como un espacio seguro y económicamente productivo.







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