Con un discurso centrado en el alivio fiscal, la Municipalidad de Salta puso en marcha un cambio de fondo en su esquema tributario: reducirá la Tasa de Inspección, Seguridad, Salubridad e Higiene (TISSH) y la integrará en un sistema de cobro unificado con Provincia y Nación. La medida alcanza a más de 14 mil monotributistas, pero el dato relevante va más allá del ahorro: implica una reconfiguración del control fiscal.
El nuevo Régimen Simplificado Municipal elimina uno de los principales puntos de fricción para pequeños contribuyentes: la obligación de presentar declaraciones juradas mensuales y calcular la tasa según variables complejas. Desde ahora, el monto será automático y estará atado a la categoría del monotributo, en coordinación con ARCA.
En términos concretos, el impacto es significativo. Los valores de la TISSH bajan de un rango que iba de $14.910 a $186.320 a uno que oscilará entre $2.569 y $44.377 mensuales. Según datos oficiales, más del 93% de los contribuyentes pagará menos.
Pero el punto más estructural es otro: la unificación del pago. A partir de abril, en una sola operación, el contribuyente cumplirá con el monotributo nacional, el impuesto provincial a las actividades económicas y la tasa municipal. Es decir, tres niveles del Estado concentrados en un único canal.
El intendente Emiliano Durand lo planteó como una simplificación: “menos trámites, menos carga administrativa y más tiempo para trabajar”. Sin embargo, el esquema también fortalece la trazabilidad fiscal. Al centralizar la información, el Estado —en sus distintos niveles— mejora su capacidad de seguimiento sobre ingresos y actividad económica.
Desde la Provincia, el ministro Roberto Dib Ashur destacó que el sistema ya mostró resultados en términos de formalización: el padrón de contribuyentes creció de 25.000 a 75.000 en los últimos años. La incorporación del municipio capital busca profundizar esa tendencia.
El equilibrio que plantea la medida es delicado: menos presión tributaria directa, pero mayor integración y control del sistema. Para los contribuyentes, el beneficio es inmediato en términos de simplificación y costo. Para el Estado, el objetivo es ampliar la base, reducir la evasión y ordenar la recaudación.
También hay un efecto político: en un contexto económico adverso, la reducción de tasas funciona como señal hacia sectores independientes y pequeños emprendedores, históricamente afectados por la carga administrativa más que por el monto en sí.
La ciudad se suma así al esquema de Monotributo Unificado, que ya incluye a otros municipios de la provincia y que apunta a consolidar un sistema más digital, integrado y automático. La pregunta de fondo no es si se pagará menos —eso ya está definido— sino cómo impactará esta centralización en la relación futura entre contribuyente y Estado.
Porque detrás del “un solo clic”, lo que se consolida es un modelo: menos burocracia visible, pero más información concentrada.







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