Miles de personas se movilizaron este sábado en distintas ciudades de Estados Unidos bajo el lema “No Kings”, en la tercera jornada nacional de protestas contra las políticas del presidente Donald Trump. La convocatoria, que combina rechazo al costo de vida, la política migratoria y la escalada bélica con Irán, también se replicó en varias capitales europeas.
El dato distintivo de esta nueva jornada no es solo la masividad —con marchas en grandes ciudades, suburbios y pequeños pueblos— sino su expansión territorial y social. Hubo manifestaciones desde Alabama hasta Wyoming, incluyendo comunidades rurales y bastiones tradicionalmente republicanos, un terreno donde este tipo de protestas no solía tener presencia significativa.
En ciudades como Filadelfia, Nueva York, Los Ángeles y Washington D.C., las marchas reunieron a multitudes con consignas contra el gobierno y un fuerte componente simbólico: disfraces, pancartas y figuras satíricas del mandatario.
Uno de los epicentros fue el Capitolio estatal de Minnesota, donde se esperaba la participación de hasta 100.000 personas. Allí, el componente político se mezcló con el cultural: figuras como Bruce Springsteen, Jane Fonda y Joan Baez se sumaron a la convocatoria, reforzando el tono de movilización amplia.
En paralelo, en San Francisco y Portland, las protestas incorporaron reclamos contra el accionar de agencias migratorias y la intervención federal en distintas ciudades. En tanto, en Texas, Florida y Ohio, se registraron decenas de convocatorias simultáneas, algunas con presencia de contramanifestantes.
El movimiento también cruzó fronteras. En países como Francia, España, Alemania e Italia, se replicaron marchas con consignas similares, lo que refleja la proyección internacional del conflicto político estadounidense.
Las protestas se dan en un contexto marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias, el aumento del costo de vida y el impacto de la guerra, factores que alimentan el descontento social. Según los organizadores, el movimiento busca denunciar lo que consideran un uso excesivo del poder estatal y una deriva autoritaria.
A diferencia de jornadas anteriores, esta tercera edición muestra una ampliación del frente opositor: no solo en volumen, sino en geografía y diversidad de actores. La presencia en zonas conservadoras y la adhesión en el exterior sugieren que el descontento trasciende los núcleos tradicionales de protesta.
Por ahora, la mayoría de las manifestaciones se desarrollaron de forma pacífica, aunque con focos aislados de tensión. El desafío hacia adelante será sostener la movilización sin escalar el conflicto en un escenario político cada vez más polarizado.







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