Con el verano a las puertas y el río Pilcomayo como variable siempre impredecible, la prevención volvió a imponerse antes que la urgencia. La Dirección de Vialidad de Salta avanza con obras estratégicas sobre la ruta provincial 54 para mitigar las históricas problemáticas que genera la crecida del río en el norte provincial, una zona donde cada temporada estival pone a prueba caminos, comunidades y logística estatal.
La intervención más reciente se concretó en Santa María, donde se ejecutó un badén de dimensiones poco habituales: 50 metros de largo por 80 de ancho, construido con colchonetas de piedra y revestimiento de hormigón. No es una obra ornamental ni definitiva, sino funcional. Técnicamente, actuará como un “fusible”: si las alcantarillas no alcanzan a evacuar el caudal ante una crecida significativa del Pilcomayo, el agua encontrará allí un punto de descarga controlado, evitando daños mayores sobre la traza.
La lógica es clara y conocida en la región: cuando el río crece, no avisa. Por eso, las acciones se enmarcan en el Comité de Emergencia Climática y responden a una estrategia de anticipación, no de reacción tardía. En ese mismo esquema, Vialidad ya proyecta nuevas tareas en puntos críticos del recorrido.
En las próximas semanas se prevé la construcción de otro badén, esta vez de tierra y enripiado, en la zona de La Estrella, además de trabajos de defensa con bolsones de cemento entre el cauce del río y la ruta, en cercanías a Misión La Paz. Son obras que no suelen ocupar grandes titulares, pero que resultan decisivas para sostener la transitabilidad y el vínculo terrestre con comunidades que, cuando el agua avanza, quedan virtualmente aisladas.
Como complemento, el organismo provincial mantiene un campamento operativo en la zona, preparado para intervenir ante emergencias y resolver contingencias que puedan surgir durante la temporada de lluvias. Presencia en territorio, maquinaria disponible y planificación previa: una combinación que, en contextos climáticos extremos, marca la diferencia.
En la ruta 54, cada verano es una prueba. Esta vez, el Estado eligió llegar antes que el río.







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