La posibilidad de que el gobierno de Javier Milei reciba un préstamo directo del Tesoro de Estados Unidos empieza a tomar forma, aunque especialistas advierten que esa ayuda no será gratis. La asistencia podría llegar a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF), un instrumento que EE.UU. utilizó en 1995 para auxiliar a México, pero imponiendo una batería de condiciones severas.
En aquel entonces, el Tesoro norteamericano desembolsó US$20.000 millones, junto a otros US$30.000 millones del FMI y organismos multilaterales. A cambio, México tuvo que recortar gasto público, congelar salarios, limitar el uso de reservas, transparentar sus cuentas y respaldar la deuda con ingresos petroleros.
Los analistas consideran que Argentina enfrentaría exigencias similares: permitir una flotación libre del tipo de cambio, no usar ni renovar el swap con China –algo ya señalado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent–, limitar la intervención del Banco Central y acumular reservas genuinas.
El especialista Héctor Torres advirtió incluso que, en un eventual nuevo mandato, Donald Trump podría usar su apoyo como moneda de cambio geopolítica, por ejemplo, exigiendo mayor presencia militar de EE.UU. en el sur argentino. “Una base naval en Tierra del Fuego no sería descabellada”, deslizó.
En cuanto al monto, Sebastián Maril estimó que una ayuda menor a US$10.000 millones sería más factible, dada la resistencia política en EE.UU. y el ya abultado endeudamiento de Argentina con el FMI.
Javier Timerman, de Adcap, consideró improbable una intervención directa del Tesoro y apuntó que el apoyo norteamericano podría canalizarse a través del Fondo Monetario Internacional, aunque ese camino es más lento y requeriría reformas de fondo.
Por su parte, Brad Setser, del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), recordó que el ESF tiene hoy disponibles apenas US$22.000 millones líquidos, lo que complica cualquier operación de gran escala como la mencionada cifra de US$30.000 millones.
En una entrevista reciente, Milei no confirmó el acuerdo, pero admitió que el gobierno viene negociando para cubrir vencimientos clave de deuda: US$4000 millones en enero y US$4500 millones en julio de 2026. “Estamos trabajando, muy avanzados. Es cuestión de tiempo”, aseguró.







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