La definición de los colectiveros se convirtió en una pieza clave para el alcance del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. En ese escenario, el foco de las gestiones sindicales apunta al secretario general de la Unión Tranviarios Automotor, Roberto Fernández, quien aún no confirmó públicamente si el gremio adherirá a la medida prevista para este jueves.
En las últimas horas, el dirigente recibió llamados y mensajes de referentes de peso de la central obrera que buscan sumar a la UTA a la huelga. Entre ellos, integrantes del triunvirato de conducción de la Confederación General del Trabajo, además de dirigentes de los gremios ferroviarios y gastronómicos, interesados en garantizar un impacto pleno del paro, especialmente en el transporte urbano de pasajeros.
Fernández mantiene una postura cautelosa. A diferencia de otros sindicatos, la UTA atraviesa una negociación salarial particularmente sensible, atravesada por el rol del Estado en el esquema de subsidios al transporte. En ese contexto, el dirigente evalúa el costo que podría tener una adhesión al paro, tanto en términos salariales para los choferes como en la relación con el Ejecutivo nacional que encabeza Javier Milei.
El salario básico de un colectivero supera actualmente el millón cuatrocientos mil pesos, con adicionales diarios por viáticos, pero el conflicto paritario sigue abierto y depende, en buena medida, de decisiones oficiales vinculadas al financiamiento del sistema. Desde el entorno del sindicalista señalan que uno de los principales reparos es evitar descuentos salariales por el día no trabajado.
La relación entre la CGT y la UTA arrastra tensiones previas. Fernández se distanció de la central en noviembre pasado, tras cuestionar la continuidad del esquema de conducción colegiada y la designación de dirigentes con los que mantiene fuertes diferencias internas. Esa ruptura todavía condiciona el vínculo político-sindical y explica, en parte, la indefinición actual.
Mientras tanto, otros espacios gremiales vinculados al transporte y a la logística ya confirmaron su adhesión al paro, lo que eleva la presión sobre la UTA. La eventual participación de los colectiveros podría paralizar casi por completo la circulación en el AMBA y en las principales ciudades del país, transformando la protesta en una de las más contundentes desde el inicio de la actual gestión nacional.
La decisión final de Fernández se conocería en las horas previas a la medida de fuerza y será determinante para medir el verdadero alcance del paro general contra la reforma laboral.







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