En una reunión plenaria con senadores provinciales, el ministro de Seguridad, Gaspar Solá Usandivaras, detalló los cambios introducidos en el sistema de ingreso a las fuerzas de seguridad. La modificación central es la transferencia de los exámenes físicos e intelectuales a la Universidad Nacional de Salta (UNSa), reemplazando el esquema previo en el que estas evaluaciones eran realizadas por la propia Policía.
Según explicó el funcionario, la medida forma parte de una reestructuración general del proceso de admisión a las escuelas de cadetes y suboficiales. Los estudios médicos, psicológicos y ambientales quedarán a cargo del sector privado para completar la valoración integral de cada postulante.
Del encuentro participaron más de 15 senadores, quienes expresaron inquietudes acerca de los costos que deben afrontar los aspirantes. La senadora Alejandra Navarro resaltó la predisposición del ministro para revisar plazos y modalidades, y pidió que los estudios físicos y psicológicos puedan realizarse después de los exámenes que tomará la UNSa, de manera que solo los postulantes seleccionados deban asumir esos gastos. La legisladora fundamentó su pedido en la compleja situación económica y en las dificultades adicionales que enfrentan los jóvenes provenientes del interior provincial.
Solá Usandivaras aclaró que el objetivo del cambio es “garantizar una formación policial de mayor calidad desde el inicio”, y se comprometió a revisar junto a la plana mayor de la Policía los planteos realizados por los senadores para perfeccionar el sistema.
Sin dejar de lado los desafíos que plantea, la transferencia de los exámenes de ingreso a la UNSa tiene elementos que pueden considerarse beneficiosos para el sistema de seguridad pública.
Por un lado, desvincula a la Policía de la evaluación inicial, lo que tiende a fortalecer la transparencia del proceso y reducir suspicacias sobre favoritismos o discrecionalidad. Que una institución académica pública se encargue de los exámenes físicos e intelectuales introduce estándares más uniformes y verificables, algo especialmente valioso en un contexto en el que la legitimidad de las fuerzas de seguridad es un tema sensible.
Además, coloca el ingreso a la carrera policial dentro de un ámbito con mayores capacidades técnicas para evaluar rendimiento y potencial, lo que puede elevar el nivel de los futuros agentes desde el punto de partida. En sistemas complejos como el de seguridad, la calidad formativa inicial suele ser determinante.
Sin embargo, esta mejora institucional no debería trasladar costos innecesarios a los aspirantes, especialmente a quienes provienen de sectores vulnerables o zonas alejadas. Por eso el reclamo legislativo de que los estudios médicos y psicológicos se realicen solo una vez superada la primera etapa resulta razonable y apunta a un equilibrio entre eficiencia y equidad.
En síntesis, el cambio tiene fundamentos sólidos y puede contribuir a una Policía más preparada, siempre y cuando se acompañe con medidas que garanticen igualdad de oportunidades para todos los postulantes.







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