La Argentina parece transitar un escenario económico más auspicioso de lo esperado: economistas consultados por el diario LA NACION proyectan que la inflación anual de 2025 se ubicará alrededor del 31%, la cifra más baja registrada desde 2017. Este dato, de confirmarse, marcaría un respiro en medio de años de incrementos sostenidos y difíciles de controlar.
Para noviembre, las estimaciones se ubican entre 2,3% y 2,5%, impulsadas principalmente por el aumento en alimentos, con la carne vacuna como protagonista, y por ajustes en precios regulados como luz, gas y transporte. “Hubo un aumento importante en alimentos, impulsado por las carnes, y también subieron varios precios regulados, como la luz y el transporte”, señala Sebastián Menescaldi, economista de EcoGo. “Estos factores explican gran parte de la presión inflacionaria del mes”, añade.
A pesar de la suba mensual que supera el 2%, los analistas destacan que el año muestra una desaceleración clara: solo en cuatro meses de 2025 el IPC estuvo por debajo del 2%, mientras que para el cierre anual se proyecta un índice moderado cercano al 30-31%. Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, estima que con estabilidad cambiaria, la inflación anual podría incluso bajar a 16% en 2026.
El comportamiento de diciembre será clave, sobre todo por la estacionalidad de la demanda de fin de año y la evolución de los precios de la carne. Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, advierte: “Si se modera el precio de la carne, diciembre podría cerrar ligeramente por debajo del 2,4%”.
Economistas coinciden en que la trayectoria descendente representa un logro destacado del gobierno actual: “Desde 2018, la inflación nunca estuvo por debajo de estos niveles. Es un muy buen track record el que ha conseguido Milei”, asegura Menescaldi. Sin embargo, el desafío será sostener esta tendencia en 2026, equilibrando crecimiento económico y estabilidad de precios.
El año que termina deja un mensaje claro: la desaceleración inflacionaria es posible, pero dependerá de disciplina fiscal, políticas monetarias prudentes y estabilidad cambiaria. Argentina encara 2026 con la promesa de consolidar una inflación históricamente baja, tras un 2025 marcado por tensiones cambiarias, ajustes tarifarios y presión sobre los alimentos.







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