La desaparición de Rosmery Aramayo Torres, ocurrida el 17 de enero, sigue siendo un enigma que moviliza a las autoridades de Tartagal. En las últimas horas, la investigación dio un giro significativo con la detención de un nuevo sospechoso y la intensificación de los operativos de búsqueda.
El fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Tartagal, Rafael Medina, solicitó la detención de José Alfredo Miranda, hijo del imputado José Eduardo Miranda. La medida fue tomada luego de que surgieran nuevas líneas investigativas durante la Investigación Penal Preparatoria. La detención se realizó en la localidad de Salvador Mazza, donde Miranda fue trasladado a la dependencia policial para su posterior indagatoria, que se llevará a cabo el próximo lunes 3 de febrero de 2025.
La detención ocurre en el marco de una investigación que ha tomado un nuevo rumbo después de la declaración ampliada de José Eduardo Miranda, quien inicialmente había relatado que la desaparición de Rosmery Aramayo Torres fue consecuencia de un accidente. Según su versión, el 17 de enero, mientras se encontraba junto a su pareja en un sector del río conocido como Pozo La Yegua, un desmoronamiento de tierra habría provocado que la mujer cayera al agua. Miranda aseguró no haber podido ingresar al río para intentar salvarla, ya que no sabe nadar, y permaneció en la orilla esperando que ella saliera del agua, lo que nunca ocurrió.
Este relato, que hasta el momento había sido considerado la versión oficial, fue puesto en duda tras nuevas pruebas y declaraciones de testigos. Ante ello, el fiscal Medina ha intensificado la búsqueda en las zonas cercanas al Rancho El Ñato, donde se han llevado a cabo diversos operativos. El fiscal se trasladó con personal de Criminalística al lugar para realizar un relevamiento y registrar imágenes con el fin de obtener posibles indicios sobre el paradero de la mujer.
El operativo de búsqueda se ha ampliado considerablemente, involucrando a la Policía Lacustre, la Brigada de Investigaciones, la UGAP y efectivos de la Policía de Salvador Mazza. Aunque José Eduardo Miranda acompañó inicialmente las tareas en el terreno, su falta de colaboración y la dirección equivocada que dio a los investigadores generaron dudas sobre su versión. Sin embargo, fue la comunidad local la que orientó a los investigadores hacia el verdadero Pozo La Yegua, donde finalmente se realizaron registros fotográficos del lugar señalado como el posible escenario de la desaparición.
Además de la detención de José Alfredo Miranda, la investigación continúa bajo un intenso trabajo de campo y análisis de pruebas, incluidas grabaciones de cámaras de seguridad y testimonios clave. A pesar de las dificultades del terreno, que se caracteriza por una densa vegetación, se han utilizado drones y otras tecnologías para cubrir amplias áreas y dar con el paradero de la mujer.
Las autoridades no descartan que aún haya más implicados en el caso y mantienen abiertas todas las líneas de investigación. Mientras tanto, los operativos de búsqueda continúan, con la esperanza de encontrar a Rosmery Aramayo Torres y esclarecer las circunstancias de su desaparición.







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