El anuncio llegó con tono de gestión, pero también con carga política: Gustavo Sáenz avanzó con Vialidad Nacional en un convenio para recuperar el tramo Rosario de la Frontera–Metán de la Ruta Nacional 9/34. Un corredor clave que, más que una obra, representa una deuda histórica con el sur salteño.
El entendimiento se selló tras una reunión con el titular del organismo, Marcelo Jorge Campoy, y apunta a destrabar uno de los principales cuellos de botella: el financiamiento. Sin fondos garantizados, las rutas en Salta se convirtieron en promesas intermitentes.
“Los salteños no podemos seguir esperando”, lanzó el gobernador Gustavo Sáenz. La frase funciona como síntesis, pero también como presión: la obra no empieza de cero, arrastra años de reclamos, parálisis y deterioro.
El dato que no se ve: gestionar fondos para obras ya anunciadas
El anuncio tiene un matiz que suele quedar fuera del discurso oficial: no se trata de nuevas obras, sino de reactivar y sostener proyectos que ya estaban en carpeta. Es decir, el esfuerzo está puesto en que lo prometido alguna vez, finalmente ocurra.
Ese patrón se repite en otros frentes. Se confirmó el próximo reinicio del Tramo 3 de la Ruta 51 —18 kilómetros entre Alto Chorrillos y Campo Amarillo— y la continuidad de trabajos en el puente sobre el río Vaqueros.
En paralelo, Vialidad ya ejecuta tareas iniciales en el Tramo 2 de la misma ruta, con movimientos de suelo y preparación del terreno. Etapas preliminares que, en el historial de la obra pública, muchas veces quedan congeladas si el flujo de recursos se interrumpe.
Corredor bioceánico: entre la estrategia y la expectativa
El Gobierno volvió a poner en valor el corredor bioceánico, una de las apuestas estructurales de la provincia. La Ruta 51 es pieza clave para conectar con el Paso de Sico y, desde allí, con los puertos del Pacífico.
El argumento es conocido: mejorar la logística para minería, turismo y producción. Pero el punto ciego es otro: sin continuidad financiera, el corredor existe más en los papeles que en el territorio.
Sur provincial: la urgencia real
En el caso de la Ruta 9/34, la urgencia no es estratégica, es cotidiana. El tramo Rosario de la Frontera–Metán concentra tránsito pesado, deterioro estructural y riesgos constantes.
Por eso, más allá del convenio, la expectativa está puesta en los tiempos. No en los anuncios.
Porque en Salta, el problema de las rutas no es la planificación. Es la ejecución.
Y en ese terreno, cada nuevo acuerdo abre una pregunta inevitable: ¿esta vez empieza… o vuelve a empezar?







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