El concejal Maximiliano Casasola pidió licencia sin goce de haberes “por razones de índole personal”. El dato formal es ese. El dato político es otro: la solicitud llega en el momento más sensible del proceso interno que lo investiga por presuntos hechos de violencia de género.
El pedido ingresó este martes al mediodía y será tratado en la próxima sesión del Concejo Deliberante. En paralelo, la Comisión de Disciplina y Juicio Político —reactivada tras la remisión de denuncias desde la fiscalía— avanza en el análisis del caso con ambas partes ya escuchadas.
Ahí está el punto que no figura en la nota oficial: Casasola no se aparta al inicio del proceso, sino cuando la comisión ya reunió testimonios clave y se encamina a una definición. Es, en términos políticos, un movimiento en el momento justo.
Un paso al costado en plena presión
El concejal ya había comparecido ante la comisión para ejercer su defensa, luego de que la denunciante expusiera previamente. Con ese circuito cumplido —acusación y descargo— el expediente entra en su etapa más delicada: la evaluación de conductas y posibles sanciones.
En ese contexto, la licencia aparece como una decisión que busca correrse del foco institucional mientras la causa sigue su curso, tanto en el ámbito político como en la Justicia.
El argumento oficial es “hasta que la Justicia resuelva”. Pero en la práctica, el efecto inmediato es otro: descomprime la tensión dentro del Concejo en un momento donde debía tomar decisiones incómodas.
El doble carril: Justicia y política
El caso no se limita al plano interno. Existe una causa judicial por presunta violencia de género, con medidas ya solicitadas y una investigación en marcha. Esa doble vía —judicial e institucional— es la que complejiza el escenario.
Por un lado, rige la presunción de inocencia. Por otro, crece la demanda pública de respuestas rápidas dentro del ámbito político.
La Comisión de Disciplina resolvió pasar a un cuarto intermedio y retomar el tratamiento, lo que indica que el expediente sigue activo y en evaluación. La licencia no lo detiene. Solo corre al protagonista de la escena.
El Concejo, bajo examen
Más allá de la situación personal del edil, el caso expone al propio Concejo Deliberante. La pregunta de fondo ya no es solo qué hizo Casasola, sino qué hace la institución frente a denuncias de este tipo.
La respuesta todavía está en construcción.
Porque mientras la Justicia avanza con sus tiempos, la política enfrenta otra urgencia: definir si alcanza con apartarse… o si corresponde tomar una decisión de fondo.
Y en ese punto, la licencia abre más interrogantes de los que cierra.







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