Por primera vez desde que Javier Milei asumió la presidencia, todos los gobernadores del país se unieron en un reclamo conjunto a la Nación. El conflicto gira en torno a la distribución de fondos y la reforma del impuesto a los combustibles, dos temas sensibles que ahora se canalizan a través de proyectos de ley en el Senado.
Frente a este avance legislativo, la Casa Rosada pidió a los senadores que no traten los proyectos sobre tablas, una jugada que busca ganar tiempo para abrir una nueva ronda de negociaciones con los mandatarios provinciales. A cambio, se ofrece el compromiso de discutir alternativas dentro de comisiones clave como Presupuesto y Hacienda y Coparticipación.
¿Qué reclaman los gobernadores?
Los dos proyectos impulsados por las provincias apuntan a:
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Restituir los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) no distribuidos.
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Reformar el impuesto a los combustibles, para evitar la disolución de fondos fiduciarios destinados a obras viales.
Las provincias aseguran que estas medidas no afectan el equilibrio fiscal y que los fondos reclamados corresponden legalmente a sus jurisdicciones. Incluso algunos gobernadores que antes eran aliados del oficialismo han endurecido su postura, señalando que ya no hay margen para nuevos “no” por parte del Gobierno nacional.
¿Qué dice la Nación?
El secretario de Hacienda, Carlos Guberman, negó la posibilidad de coparticipar el fondo de ATN, salvo en casos de emergencia. Y ante la posibilidad de sostener los fondos viales, planteó que si las provincias quieren los recursos, también deberán hacerse cargo de las obras.
El mensaje es claro: si hay recursos, también hay responsabilidades. Pero esa posición ha generado fuertes críticas, incluso desde sectores dialoguistas. Un gobernador que supo ser aliado directo del oficialismo advirtió: “No es una amenaza, es una decisión tomada. Si hay impacto fiscal, Nación está reconociendo que usa recursos que no puede usar”.
Una fractura en la estrategia libertaria
Hasta ahora, el Gobierno nacional lograba frenar los reclamos dividiendo a los gobernadores con promesas o acuerdos individuales. Pero esta vez, la unidad de los mandatarios ha complicado esa táctica. La sesión más reciente en Diputados confirmó que La Libertad Avanza ya no cuenta con el mismo respaldo legislativo.
Incluso el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, habitual aliado, denunció que la Nación no está cumpliendo con obras prometidas:
“No puede ser que sigamos relegados por el solo hecho de vivir en el norte. Es hora de que el Gobierno nacional empiece a mirar al norte”.
El trasfondo electoral
Más allá del conflicto por los recursos, los gobernadores también señalan un clima de tensión política creciente por la estrategia de Karina Milei y los Menem (Martín y Eduardo “Lule”) de instalar candidatos libertarios en las provincias, lo que consideran un intento de “ninguneo institucional” que pone en jaque la gobernabilidad local.
“Después de 18 meses, todos los gobernadores terminamos en el mismo lugar. Los que facilitamos cosas tenemos más promesas, pero son promesas. Nada más”, concluyó un gobernador radical.
Lo que viene
La Casa Rosada espera abrir una nueva mesa de diálogo después del feriado del 9 de julio, cuando Milei viaje a Tucumán. Pero si no hay avances, y si los proyectos siguen su curso en el Congreso con respaldo de los gobernadores, el presidente podría enfrentarse a la primera gran derrota legislativa que no podrá vetar sin costo político.
La tensión crece y, por ahora, el reloj corre a favor de las provincias.







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