En apenas tres meses, la compra de tubos para el gasoducto que conectará los yacimientos de Vaca Muerta con Río Negro se convirtió en un enfrentamiento histórico entre Tenaris, la principal siderúrgica argentina, y Southern Energy (SESA), el consorcio encargado del proyecto de exportación de gas, que involucra una inversión inicial de US$1.300 millones.
El conflicto comenzó el 23 de octubre de 2025, cuando SESA lanzó la licitación internacional para los tubos del gasoducto de 480 kilómetros. Participaron más de diez oferentes de distintos países, incluidos Argentina, India, China, España y Japón. Tras la evaluación técnica, quedaron habilitadas seis compañías, entre ellas Tenaris y la india Welspun.
Desde el principio, Paolo Rocca, presidente y CEO del Grupo Techint, advirtió sobre los riesgos de importaciones “predatorias” para la industria local. En diciembre, durante un acto en la planta de Tenaris en Campana, volvió a enfatizar la necesidad de una “apertura inteligente” de la economía y de proteger la cadena de valor del acero y del gas.
El 23 de diciembre, SESA adjudicó la provisión de tubos a Welspun por US$203 millones, dejando fuera a Tenaris, cuya oferta superaba los US$296 millones, según la adjudicataria. La diferencia generó cuestionamientos del Grupo Techint, que sostuvo que su propuesta era competitiva y que la decisión ignoraba el impacto sobre el empleo y la industria local.
En los días siguientes, Tenaris presentó nuevas ofertas: primero cerca de US$250 millones, luego con ajustes adicionales intentando igualar las condiciones de la adjudicación original. La compañía argumentó que su propuesta preservaba la operación industrial en Argentina, el empleo local y la continuidad de la cadena de valor de Vaca Muerta, aun sin rentabilidad inmediata para el proyecto.
Sin embargo, SESA mantuvo la adjudicación a Welspun, señalando que las últimas ofertas de Tenaris habían llegado fuera de plazo y que no eran las más competitivas según los criterios económicos del proyecto. El consorcio, no obstante, invitó a Tenaris a participar en futuras etapas de la obra, dejando abierta la posibilidad de colaboración.
Este episodio dejó al descubierto las tensiones entre la política de apertura económica, la competitividad internacional y la protección de la industria nacional. Mientras SESA prioriza eficiencia y costos en un mercado global disputado, Tenaris apuesta por garantizar continuidad industrial y empleo local, generando un debate que refleja la complejidad de los grandes proyectos de energía y exportación en Argentina.
El conflicto por los tubos de Vaca Muerta no solo marcó un cruce empresarial: también expuso la fragilidad de los equilibrios entre inversión extranjera, proveedores locales y cadenas de valor estratégicas, un dilema que promete repercusiones en proyectos futuros de la región.







Comments