Pese a la reducción de tasas impulsada por el Banco Central de la República Argentina, el crédito no logra despegar. Durante el primer trimestre del año, la demanda de préstamos cayó de forma significativa y las entidades financieras endurecieron las condiciones tanto para empresas como para familias.
El dato surge de la Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA, que releva a bancos que concentran cerca del 90% del financiamiento al sector privado. El informe refleja un escenario de mayor cautela: menos montos otorgados, plazos más cortos y mayores exigencias de garantías.
En el segmento empresarial, la restricción alcanzó a pymes y grandes compañías. Además, las entidades reportaron una fuerte caída en la demanda, lo que suele anticipar menor inversión y postergación de proyectos. Para el segundo trimestre, sin embargo, esperan un leve repunte, principalmente en grandes firmas.
Entre las familias, el panorama es similar. Se endurecieron las condiciones para tarjetas de crédito y préstamos al consumo, mientras que la demanda también retrocedió, con mayor impacto en financiamiento con tarjeta e hipotecarios. Aun así, los bancos proyectan una recuperación moderada en los próximos meses.
Detrás de este freno aparece un dato clave: la mora en niveles récord. Los créditos con problemas de pago alcanzaron el 6,7% en febrero, con un salto especialmente fuerte en hogares, donde llegó al 11,2%, el valor más alto desde 2008. En empresas, la morosidad se ubicó en 2,9%.
Este deterioro explica en gran parte la prudencia del sistema financiero. Con más incumplimientos, los bancos ajustan sus criterios, elevan los filtros y priorizan clientes de menor riesgo, lo que limita la expansión del crédito.
A eso se suma que la baja de tasas aún no se traslada plenamente al bolsillo. Aunque la tasa mayorista cayó con fuerza, los préstamos personales siguen cerca del 70% anual y el financiamiento con tarjeta ronda el 78%, lo que desalienta la toma de deuda.
El freno del crédito llega en un contexto económico débil. La actividad muestra signos de caída, el consumo sigue afectado por la pérdida de poder adquisitivo y el salario real continúa en retroceso. En este escenario, el financiamiento aparece como una herramienta clave para la reactivación, pero todavía no logra cumplir ese rol.
Sin impulso del crédito y con margen fiscal limitado, la recuperación económica se perfila lenta, fragmentada y dependiente de pocos sectores dinámicos.







Comments