“Deberíamos pagar mejor”. La definición del presidente del Instituto Provincial de Salud (IPS), Martín Baccaro, en diálogo con Interactiva Noticias, no deja margen para interpretaciones y sintetiza uno de los principales conflictos que atraviesa hoy la obra social: la tensión creciente con los prestadores en un contexto económico que, según advierte, condiciona cualquier margen de mejora.
“No hay soluciones mágicas. No es que hay una caja con plata escondida”, sostuvo, al explicar por qué, pese a reconocer el atraso en los honorarios, el organismo no logra recomponer los valores que reclaman médicos, odontólogos y otros profesionales de la salud.
El diagnóstico que traza es estructural. “Los salarios han perdido mucho en relación a los últimos años, y la obra social se financia a partir de ellos”, explicó. A la caída de ingresos se suma un fuerte incremento del gasto: “Se ha disparado mucho el costo en medicamentos, en prótesis, y los insumos han encarecido muchísimo”.
En ese escenario, Baccaro fue categórico al señalar que la situación actual supera incluso a las gestiones anteriores: “Es más compleja que las anteriores que me tocó estar”. Cabe recordar que esta es la tercera gestión del funcionario al frente de la obra social y fue convocado por el gobernador Gustavo Sáenz para poner fin a una intervención que no logró su cometido.
El conflicto con los prestadores aparece así como una consecuencia directa de esa ecuación. “Estamos pagando en fecha, pero lo que pagamos, ellos consideran que es poco, y yo coincido”, admitió. Sin embargo, volvió a marcar un límite concreto: “No podés inventar dinero, no podés hacer que la plata sea más de la que tenemos”.
La tensión no es menor, porque impacta de lleno en el funcionamiento del sistema. “Para que demos un buen servicio, nosotros no lo damos directamente, lo dan los prestadores. Y tienen que estar conformes con lo que cobran, si no, es muy difícil que eso no termine afectando al afiliado”, explicó.
De hecho, el propio titular del IPS puso el foco en el riesgo más crítico: que las dificultades económicas terminen restringiendo el acceso a la salud. “La peor situación que podemos enfrentar es que alguien no pueda atenderse por cuestiones económicas”, advirtió.
Los famosos plus
Ese escenario ya empieza a reflejarse en la práctica cotidiana, con cobros indebidos o adicionales que recaen sobre los afiliados. “Se les está cobrando cosas que no se deben cobrar”, señaló, en referencia a los denominados plus, una problemática que el organismo busca corregir, especialmente en los prestadores que no deberían aplicar cargos extra.
Frente a este panorama, la estrategia del IPS se apoya en un doble objetivo: mejorar ingresos y reducir gastos. “Hay que combatir el gasto innecesario y también trabajar en una mejora de los ingresos”, indicó. En ese sentido, detalló que se avanza en renegociaciones con proveedores, donde detectaron márgenes de reducción de costos asociados, incluso, a los plazos de pago.
“Cuando alguien se acostumbra a que le pagues a 120 días, ya incluye eso en el precio. Si podés pagar antes, tenés que exigir una baja”, explicó, al dar cuenta de uno de los ejes de gestión para intentar equilibrar las cuentas.
Los fondos
En paralelo, el sistema continúa dependiendo del acompañamiento financiero de la Provincia. Baccaro aclaró que no existe una falta de transferencias, sino una insuficiencia estructural de recursos: “El dinero genuino que tiene que ingresar no alcanza, y la Provincia subsidia para que podamos cumplir con las obligaciones”.
Aun así, el objetivo de fondo sigue siendo reducir esa dependencia y ordenar el funcionamiento interno. En el corto plazo, la meta está puesta en tres frentes concretos: “Que los afiliados puedan acceder sin limitaciones económicas, mejorar la prevención y lograr aranceles justos pagados en tiempo”.
Pero incluso esos objetivos, admite, están atravesados por el contexto general. La crisis económica nacional no solo impacta en los ingresos del sistema, sino que redefine sus límites operativos.
“Cuando estamos en crisis tan severas como esta, todos tenemos que buscar soluciones”, planteó. Sin embargo, la advertencia es clara: sin recursos adicionales, cualquier respuesta será necesariamente gradual.
En ese delicado equilibrio, el IPS transita un momento donde reconoce las demandas, pero también expone con crudeza las restricciones. Y donde, como sintetizó su titular, la discusión ya no pasa por negar los problemas, sino por cómo enfrentarlos en un escenario donde —al menos por ahora— no hay soluciones inmediatas.







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