Sumó USD 131 millones y lleva 70 ruedas consecutivas en positivo. Ya alcanzó el 61% de la meta anual, aunque los pagos de deuda y la dinámica financiera moderan el impacto.
El Banco Central de la República Argentina estiró su racha compradora a 70 jornadas consecutivas y volvió a sumar divisas en el mercado oficial. Este lunes incorporó USD 131 millones, con lo que el acumulado de 2026 ya supera los USD 6.100 millones.
La secuencia no es menor: desde la implementación del nuevo esquema monetario a comienzos de año, la autoridad monetaria logró captar USD 6.151 millones, más de la mitad del objetivo anual. Solo en la última semana, el ritmo se aceleró con compras por casi USD 600 millones.
Sin embargo, el dato no se traduce de forma lineal en reservas. El stock cerró en USD 45.747 millones, con una leve caída diaria, afectado principalmente por pagos de deuda en moneda extranjera que realiza el Tesoro utilizando divisas provistas por el propio Central.
Compras firmes, pero con efecto amortiguado
La dinámica expone una doble velocidad. Por un lado, el Central sostiene una intervención constante en el mercado cambiario, favorecida por un tipo de cambio que se mantiene por debajo de la banda superior del esquema oficial.
Por otro, la acumulación neta se diluye. Los compromisos externos y las variaciones en la valuación de activos —como bonos y oro— limitan el crecimiento efectivo de las reservas, incluso en un contexto de compras sostenidas.
Emisión, absorción y equilibrio fino
Para sostener este ritmo, el Central emite pesos sin esterilización directa, mientras el Tesoro interviene con colocaciones en moneda local para absorber liquidez. El objetivo es evitar que esa expansión presione sobre el dólar o la inflación.
El esquema requiere coordinación fina: acumular divisas sin desordenar el frente monetario.
En paralelo, la autoridad que conduce Santiago Bausili proyecta que las compras netas del año podrían ubicarse entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo de la oferta de dólares y la demanda de pesos.
Tasas, crédito y una señal de alerta
En el frente financiero, el Central avanzó en la flexibilización de encajes y reactivó la ventanilla de pases activos para reconstruir el corredor de tasas, con rendimientos que hoy se mueven entre el 20% y el 25%.
La intención es estabilizar el costo del dinero y reactivar el crédito, aunque el contexto presenta tensiones. La morosidad en préstamos a familias lleva 16 meses en alza y alcanzó el 11,2%, el nivel más alto en más de dos décadas.
El escenario combina señales mixtas: un Banco Central que compra dólares de forma sostenida y cumple metas parciales, pero que todavía no logra traducir ese flujo en una recomposición sólida de reservas en un entorno financiero exigente.







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