En un contexto de creciente tensión entre el gobierno argentino y las universidades nacionales, tanto el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, como el presidente Javier Milei, han expresado sus opiniones sobre la negativa de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a ser auditada por la Sindicatura General de la Nación (Sigen).
Javier Milei lanzó una fuerte crítica a la UBA tras su anuncio de acciones legales contra la auditoría de la Sigen, acusando a la universidad de estar “sucia”. En declaraciones a Radio Mitre, Milei expresó: “Los chorros no van a tener paz en la Argentina… Me estoy dando cuenta que la gente está despertando y tomando consciencia de que esto es un choreo de una banda de delincuentes”.
Milei argumentó que su intención no es intervenir las universidades, sino garantizar la correcta utilización de los fondos públicos, afirmando que el 70% de los niños en Argentina vive en la pobreza. “Queremos saber qué están haciendo con esa plata las universidades”, insistió, y subrayó que solo pedía auditorías para asegurar la transparencia.
Por su parte Guillermo Francos, hizo hincapié en la importancia de la transparencia en el uso de fondos públicos en las universidades. “Cuando el Estado pone recursos, debe auditar”, afirmó, cuestionando la negativa de la UBA a ser auditada: “Si no tengo nada que ocultar, ¿por qué no quiero que me auditen?”
Francos enfatizó que la auditoría es un asunto cultural que beneficia a Argentina, señalando que la resistencia de algunas universidades podría ser un intento de ocultar gastos. “Me parece que hay un capricho o la intención de ocultar”, agregó.
La Posición de la UBA y el Debate Público
La UBA ha manifestado su intención de llevar a cabo acciones legales por lo que considera una intervención inconstitucional por parte de la Sigen. En un comunicado, la universidad sostiene que el gobierno busca controlar el contenido de la educación a través de esta medida.
Milei, sin embargo, rechazó estas afirmaciones, acusando a los líderes universitarios de mentir para proteger sus intereses. “Si no quieren ser auditados, es porque son chorros”, concluyó, resaltando que la auditoría es un mecanismo necesario para garantizar la rendición de cuentas.
El conflicto entre el gobierno argentino y la UBA subraya un debate más amplio sobre la transparencia en el uso de fondos públicos y la autonomía universitaria. Mientras el gobierno busca reforzar la auditoría de las universidades, la UBA se defiende alegando la defensa de su independencia institucional. A medida que avanza este debate, las tensiones políticas y sociales en torno al financiamiento universitario seguirán siendo un tema central en la agenda pública.







Comments