El inicio del ciclo lectivo en Salta quedó envuelto en un clima de fuerte incertidumbre. El secretario general de la Asociación Docente Provincial (ADP), Fernando Mazone, confirmó la adhesión al paro nacional docente del 2 de marzo, dispuesto por el congreso de CTERA, y dejó abierta la posibilidad de que el conflicto escale a un paro provincial si no hay avances en las paritarias locales.
“El día 2 de marzo vamos a un paro nacional”, afirmó sin rodeos. Y aclaró de inmediato el impacto: “Ese día no comienzan las clases”.
La medida, sin embargo, no se agota en una consigna gremial. Según Mazzone, es la expresión de un malestar más profundo que combina salarios a la baja, retiro del Estado nacional del financiamiento educativo y un rechazo frontal al rumbo que el Gobierno nacional intenta imprimirle al sistema.
El paro como respuesta política y salarial
El dirigente explicó que la decisión de ir al paro nacional responde, en primer lugar, a la falta de convocatoria a la paritaria nacional docente. “Seguimos insistiendo con que se convoque en forma inmediata la paritaria nacional docente, que el aumento salarial sea superior a la inflación”, sostuvo.
A ese reclamo se suma la exigencia de restituir el incentivo docente —que hoy dejó de pagarse— y la necesidad de una nueva ley de financiamiento educativo. “Si no, estamos con salario a la baja, porque esa plata se dejó de cobrar y venía en el bolsillo de los docentes”, remarcó.
Mazone también apuntó contra el ajuste presupuestario: “Queremos un incremento en el presupuesto educativo”, planteó, al tiempo que vinculó la situación salarial con decisiones tomadas en el Congreso Nacional que, según afirmó, reducen los fondos que llegan a las provincias.
Rechazo a la “mercantilización” de la educación
Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista con Interactiva Noticias, fue el rechazo absoluto a la llamada “ley de libertad educativa” que impulsa el Gobierno nacional. Para Mazone, se trata de un cambio de paradigma que el gremio no está dispuesto a aceptar.
“Rechazamos total y absolutamente esa ley”, dijo. Y agregó: “Quieren mercantilizar la educación, darle un poder total y absoluto a los padres sobre lo docente, y eso no lo vamos a permitir bajo ningún punto de vista”.
En el mismo sentido, advirtió que tampoco aceptarán modificaciones al régimen jubilatorio docente. “Como tampoco vamos a permitir que quieran modificar el régimen jubilatorio docente”, subrayó.
La paritaria provincial y el 8% que no convenció
En paralelo al conflicto nacional, Mazone dejó en claro que el frente provincial sigue abierto. La primera oferta salarial del Gobierno de Salta fue del 8% semestral, una propuesta que, según dijo, “no mereció ni la más mínima consideración”.
“No considero que se pueda llevar una paritaria a seis meses en el contexto actual”, afirmó, y recordó que los propios economistas advierten sobre un escenario de recesión. Además, cuestionó que el aumento no sea retroactivo a enero, tal como se había firmado en actas anteriores.
“Nosotros firmamos que cualquier aumento logrado en febrero sea retroactivo a enero, y acá están partiendo con un ofrecimiento de un 2,9% recién en febrero”, explicó.
La advertencia: paro provincial en evaluación
En ese marco, el secretario general de la ADP dejó una definición que mantiene en vilo al sistema educativo salteño. Aunque aclaró que el paro del 2 de marzo es nacional, advirtió que la continuidad del conflicto dependerá de lo que ocurra en las paritarias provinciales.
“Vamos a analizar esta semana la mejora de la propuesta del gobierno en la provincia”, señaló. Y luego lanzó la advertencia:
“No descarto que se transforme en un paro provincial. Ojalá que no”.
La frase no es menor. Implica que, si no hay una oferta salarial superadora y respuestas a los reclamos pendientes —comedores adeudados, puesta a punto de las escuelas, recomposición del ingreso docente—, el conflicto podría profundizarse más allá del paro nacional.
Un inicio de clases en suspenso
A pocos días del comienzo del ciclo lectivo, el escenario sigue abierto. El paro nacional del 2 de marzo ya está confirmado. Lo que resta definir es si Salta logrará descomprimir el conflicto en su paritaria local o si la provincia se encamina a un escenario de medidas propias.
Por ahora, la posición de la ADP es clara: sin paritaria nacional, sin financiamiento educativo y con salarios que no alcanzan, las clases no comienzan y el conflicto puede escalar.







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