Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva protagonizaron un gélido saludo en la Cumbre del G20 en Río de Janeiro, sin intercambio significativo de palabras ni intenciones de un encuentro bilateral. Este cruce protocolar evidenció las tensiones entre ambos mandatarios, cuyas posturas son opuestas en temas clave como la lucha contra la pobreza, el cambio climático y la igualdad de género.
Javier Milei llegó acompañado por su hermana Karina, secretaria General de la Presidencia, y participará en la sesión inaugural de la cumbre. Sin embargo, Argentina se destacó por no adherir a la iniciativa estrella de Lula da Silva: la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, que incluye propuestas como un impuesto a los “súper ricos”.
Por otro lado, el líder libertario instruyó a su equipo a impulsar una postura más firme en el documento final de la cumbre, exigiendo una condena explícita a Rusia por sus recientes ataques en Ucrania, así como un enfoque crítico hacia Hamás en Gaza.
Milei y Lula representan polos opuestos. Mientras el anfitrión busca consolidar una narrativa alineada con la Agenda 2030, el mandatario argentino rechaza cualquier vínculo con esa perspectiva. Además, Milei busca influir en las referencias a los conflictos internacionales, priorizando condenas directas y claras, en contraste con la postura más conciliadora promovida por Brasil.
Durante la recepción, Milei se mostró más cómodo interactuando con Emmanuel Macron, con quien intercambió palabras enérgicas y sonrisas. A pesar del simbolismo del G20 como foro de cooperación, la relación entre Argentina y Brasil parece seguir marcada por la desconfianza y las diferencias ideológicas profundas.
Este primer encuentro cara a cara entre Milei y Lula subraya la complejidad de la relación bilateral, que podría enfrentar mayores desafíos en los próximos meses.







Comments