En las noches más crudas del invierno salteño, cuando el termómetro marca temperaturas bajo cero, una red humana, institucional y solidaria se despliega para que nadie quede a la intemperie. Desde el 5 de mayo, el Hogar de Noche para personas en situación de calle abrió sus puertas en la ciudad de Salta como parte del Operativo Invierno, una estrategia articulada entre la Municipalidad y el Gobierno provincial.
“Este año se abrió mucho antes de lo habitual”, explicó Juan Pablo Linares, subsecretario de Inclusión Social, al destacar que en otros años este tipo de dispositivos comenzaban a funcionar “bien adentrado el invierno”.
La decisión, según Linares, responde a una realidad concreta: la demanda es constante. “Desde el primer momento tuvimos una muy buena ocupación del hogar”, afirmó, y detalló que incluso en mayo, a pesar de las temperaturas cálidas, ya se recibían entre 52 y 60 personas por noche. Con la llegada del frío extremo, la cifra alcanzó un récord de 65 personas alojadas en una sola jornada.
Un dispositivo flexible, humano y articulado
El perfil de quienes asisten al hogar es diverso. “Conocemos a mucha gente, conocemos su historia. Las personas tienen, por lo general, una historia muy potente por detrás”, comentó Linares. Algunos provienen del interior provincial, otros de distintas provincias, e incluso se han albergado personas extranjeras por razones humanitarias. También hay quienes están de paso, “que están uno, dos, tres días, una semana, consiguen trabajo y restablecen ese circuito virtuoso del trabajo y de tener su propio lugar”.
Para quienes no se acercan voluntariamente al hogar —ya sea por decisión propia, por estar trabajando durante la noche, o por otras razones—, se despliegan patrullas nocturnas. “Anoche salimos a partir de las 23 horas con 7 móviles de la municipalidad y más de 30 agentes municipales y funcionarios”, relató. Estas patrullas recorren barrios clave, como el micro y macrocentro, el Parque San Martín, la Terminal, Canal del Esteco, Plaza Alvarado y el nudo de los Hospitales.
“Hay muchos cartoneros, botelleros, trabajadores nocturnos. A todos ellos les acercamos ropa de abrigo, infusiones calientes, pan y todo lo que se puede en materia de asistencia y acompañamiento”, señaló el funcionario, y valoró también la labor conjunta con la Policía de la Provincia.
Reglas claras, contención digna
El hogar de noche tiene reglas, y según Linares, estas no buscan excluir sino ordenar: “Se le pide a las personas que estén, aunque sea durante esas horas, limpias de cualquier bebida alcohólica o del consumo de sustancias”. El objetivo es garantizar seguridad y convivencia: “Poder dormir seguro y tranquilo en la noche, sabiendo que nadie te va a hacer nada, que nadie te va a robar”.
El hogar ofrece cena, desayuno, asistencia médica básica y la posibilidad de una ducha caliente. “A veces uno naturaliza ciertas cosas, pero cuando faltan, uno realmente valora. Son cuestiones que rozan la dignidad del ser humano”, destacó Linares.
La convivencia con los vecinos y la participación ciudadana
Al ser consultado por las molestias que a veces manifiestan los vecinos del hogar, Linares fue claro: “Tampoco hay que ser hipócritas o mirar para otro lado. Son personas que están, que existen, y que necesitan una ayuda. Esto lo hacemos entre todos”. Detalló que para evitar aglomeraciones se establecieron horarios de anotación desde las 19:30 y se solicita a los asistentes que no permanezcan en la vereda.
Además, resaltó que “el corazón de los salteños es muy grande”. Fundaciones y familias se suman al operativo, recorren calles, donan alimentos y ofrecen abrigo. “Más allá de la obligación del Estado municipal y provincial, también se pudo ver la solidaridad de todos los salteños”, reconoció.
¿Hace falta un segundo hogar?
Por ahora, no. Según Linares, “hicimos un relevamiento antes de abrir el hogar y los números que manejamos coinciden con la demanda real. No es caprichoso el número de camas que tenemos”. Asegura que el sistema actual permite contener a quienes voluntariamente desean acceder al espacio.
La noche salteña puede ser dura, pero para muchas personas, desde el 5 de mayo, hay una certeza: un lugar donde guarecerse, un plato caliente, una ducha y la posibilidad —mínima pero vital— de descansar en paz. “Nosotros estamos poniendo todo”, remarcó Linares, “para que las personas en situación de calle, o que trabajan hasta tarde, se sientan acompañadas”.







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