En una extensa entrevista con Diario La Nación, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, se mostró crítico con la conducción nacional del PJ y con la gestión económica del país, al tiempo que reclamó mayor comprensión de las realidades provinciales. Su mirada combina la autocrítica, la defensa del federalismo y un mensaje claro: la política nacional debe equilibrar la macroeconomía con la vida cotidiana de los argentinos.
Gustavo Sáenz, aseguró que acompañó al gobierno de Javier Milei pese a diferencias personales con el presidente, que en ocasiones se expresaron con insultos públicos. “Entendimos que era su forma de ser y que teníamos que dejar de lado esos aspectos y pensar en la Argentina, antes que en nada”, señaló. Pero advirtió que acompañar no significa desconocer la gravedad de la situación de las provincias: “La macro funciona, pero la micro está mal. Con equilibrio fiscal solo no se come, no se educa, no se genera trabajo”, explicó.
El gobernador denunció la falta de atención de los funcionarios nacionales sobre la diversidad de realidades provinciales. Reclamó inversiones, infraestructura, conectividad y recursos para que las provincias puedan sostenerse. “Hay provincias que están en una situación mucho más compleja. La recaudación nacional lleva ocho meses de baja, cae la coparticipación…Nos hemos hecho cargo de todo lo que hemos tenido que hacernos cargo y también de lo que en Nación cortaron de un día para otro”, sostuvo.
El diálogo también se centró en el Partido Justicialista. Sin mencionar directamente a Cristina Fernández de Kirchner, Sáenz denunció la “dictadura del pensamiento” que, según él, domina al PJ y lo ha convertido en “una Pyme familiar”. Insistió en que el peronismo debe recuperar su centro político y abrir espacios internos, dejando de lado posturas extremas y disciplinamientos sobre gobernadores que no se alinean con la conducción nacional. “Cada vez el PJ se parece más al Partido Obrero o al Partido Comunista. Es momento de un paso al costado que demostraría grandeza y dejar que la historia juzgue a quienes estuvieron”, afirmó.
Sáenz también trazó un diagnóstico de la política económica: la administración nacional debería considerar la transición social mientras busca equilibrio fiscal. Señaló la necesidad de cuidar la microeconomía, porque sin consumo, inversiones y empleo, no se logra estabilidad real. “La inflación le ha ganado a los sueldos, la plata no alcanza y los gobernadores no podemos dar lo que no tenemos. La gente quiere soluciones y todavía no las ve”, remarcó.
En cuanto a la polarización política, Sáenz cuestionó tanto al kirchnerismo como a los libertarios, que según él priorizan “cuotitas de poder” antes que la gobernabilidad. Destacó la necesidad de reglas claras y previsibilidad para atraer inversiones y mejorar la competitividad, y reclamó que la agenda ambiental contemple también el desarrollo de las provincias. “Producir conservando y conservar produciendo no puede ser un slogan vacío; debe equilibrarse con la posibilidad de que la gente trabaje y viva dignamente”, señaló.
Con tono firme y directo, Sáenz se mostró como un gobernador que no busca confrontar, sino alertar y proponer. Su mensaje es claro: el país necesita un peronismo de centro que vuelva a ser una alternativa confiable, gobernadores escuchados y políticas que equilibren lo macro con lo micro, y una transición socialmente sostenible mientras se persigue la estabilidad fiscal.
El hilo conductor de su relato es evidente: sin federalismo efectivo, sin reglas claras y sin apertura en la política, los riesgos no solo son económicos, sino también sociales y políticos. Sáenz plantea un llamado a la responsabilidad, a la previsibilidad y a la renovación de un partido que él considera clave para la gobernabilidad futura del país.







Comments