El Gobierno nacional decidió suspender los aumentos en las tarifas de electricidad que habían sido informados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y que preveían subas de hasta el 12,3% para los hogares de ingresos bajos y del 8,4% para los de ingresos medios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
La medida, que se formalizará en las próximas horas con su publicación en el Boletín Oficial, generó un fuerte malestar en la Casa Rosada, desde donde afirmaron que la suba fue “inconsulta” y que se enteraron a través de los medios.
Desde el Ejecutivo sostuvieron que la Secretaría de Energía detectó un “error” en la redacción de las resoluciones en las que se establecieron los cuadros tarifarios de febrero. Según indicaron, la suba anunciada por el ENRE correspondía en realidad a la magnitud anual del ajuste y no a un incremento exclusivo para el segundo mes del año. Sin embargo, economistas especializados han señalado que los incrementos informados difícilmente puedan atribuirse solo a una equivocación en la redacción de la normativa.
Una disputa interna por el manejo de tarifas
El conflicto expone la falta de coordinación entre el ENRE, cuyo interventor es Osvaldo Rolando, y el Gobierno, que impulsa un esquema de aumentos graduales con ajustes mensuales controlados. Desde la Casa Rosada se desligaron de la responsabilidad por el anuncio y remarcaron que las resoluciones del ENRE no fueron previamente acordadas con el Poder Ejecutivo.
El Gobierno había informado previamente que el recorte en los subsidios a la energía derivaría en aumentos del 1,5% promedio en febrero. Sin embargo, la publicación de los cuadros tarifarios del ENRE mostró un escenario distinto: aumentos del 12,3% para los usuarios de ingresos bajos, del 8,4% para los de ingresos medios y del 2% para los de ingresos altos, lo que generó sorpresa y enojo en el Ejecutivo.
Subsidios y ajuste tarifario
Desde febrero, la reducción de subsidios se traduce en una menor cobertura estatal sobre el costo de la energía. Actualmente, los usuarios de ingresos bajos (N2) reciben un descuento del 65% en sus facturas, mientras que los de ingresos medios (N3) acceden a una bonificación del 50%. Estas cifras representan una disminución respecto a las bonificaciones vigentes hasta junio pasado, cuando los descuentos eran del 71,2% y 55,94%, respectivamente.
Según datos del Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), hasta diciembre había 9,5 millones de usuarios residenciales que dependían de los subsidios para afrontar el costo de la electricidad. En este contexto, el Gobierno busca moderar los aumentos para evitar un impacto fuerte en la población y mantener la desaceleración inflacionaria que considera clave en el año electoral.
Hacia un nuevo esquema de actualización mensual
El Gobierno apunta a establecer un sistema de actualización automática de tarifas para la luz y el gas, que permita ajustar los ingresos de las empresas sin recurrir a aumentos discrecionales. En este marco, se espera que en abril comiencen a regir nuevos cuadros tarifarios, con aumentos inferiores al 10%, que podrían implementarse en cuotas mensuales.
Mientras tanto, el episodio con el ENRE deja en evidencia las tensiones internas dentro del oficialismo respecto a la política tarifaria. La decisión de suspender los aumentos anunciados busca calmar el malestar social en un contexto de ola de calor, en el que además se han registrado cortes masivos de energía en el AMBA, Córdoba y otras provincias del norte del país.







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