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Entre la estabilidad y el estancamiento: El dilema económico de cara a las elecciones

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A menos de dos meses de las elecciones presidenciales, la economía argentina transita un momento de transición delicada. Según el economista Valeriano Colque, el país vive una aparente estabilidad en los indicadores financieros, pero con claros signos de estancamiento en la actividad productiva, el consumo y la inversión.

“El Gobierno logró bajar la inflación, pero a costa de frenar el crédito, la actividad y el poder adquisitivo. Hoy, la economía está en pausa, y eso puede volverse crónico”, alerta Valeriano Colque.

Para Colque, la inflación logró anclarse en torno al 2% mensual gracias a un fuerte apretón fiscal y monetario, apertura de importaciones y estabilidad cambiaria. Sin embargo, ese logro tiene un costo alto: tasas de interés cercanas al 90% anual, caída del consumo y un sistema productivo con señales de agotamiento.

Además, la reciente eliminación de las letras fiscales de liquidez (Lefi) generó un episodio de alta volatilidad financiera que aún repercute en la economía real. “La economía real recibió el impacto de decisiones financieras mal calibradas. Se generó incertidumbre y una fuerte contracción del crédito, justo cuando más se necesita actividad”, sostiene el economista.

Consumo débil, actividad estancada

Según los datos analizados por Colque, el consumo sigue en baja, especialmente en sectores populares, y los supermercados han cambiado de una lógica de abastecimiento a una de compras racionalizadas. El 45,7% de las ventas se realiza con tarjeta de crédito, lo que evidencia una economía que sobrevive apalancada en el endeudamiento familiar.

Algunos sectores como electrodomésticos muestran recuperaciones puntuales, pero desde pisos muy bajos. “La recuperación es débil y desigual, y no alcanza a compensar el freno generalizado de la industria”, explica. En efecto, la actividad metalúrgica apenas creció un 1,8% interanual, pero aún se mantiene 15% por debajo de sus niveles históricos.

Otro dato preocupante para Colque es la balanza comercial. Mientras en 2024 se logró un superávit de casi U$S 19.000 millones, para 2025 se espera que esa cifra se reduzca a solo U$S 6.000 millones. “La apertura de importaciones y el tipo de cambio atrasado están golpeando las reservas. Exportamos menos, importamos más, y eso debilita todo el andamiaje financiero”, advierte.

La gran pregunta: ¿Qué pasa después de octubre?

El economista destaca que la mayor incógnita no es tanto qué pasará antes de las elecciones, sino cómo reaccionará el Gobierno —y el mercado— luego del resultado electoral. “Si hay un triunfo claro del oficialismo, podrían avanzar reformas necesarias. Pero si no hay respaldo político, el programa económico puede entrar en crisis”, dice.

Aunque descarta una gran devaluación inmediata, sí anticipa que el tipo de cambio podría moverse hacia la banda superior y que las tasas deberían empezar a bajar, siempre que no aumente la incertidumbre política.

El mensaje central de Colque es claro: “No alcanza con estabilizar. Si no se recupera el crédito, la inversión y el salario, la economía puede quedar atrapada en un estancamiento con baja inflación, pero alto costo social”.

Plantea la necesidad de reformas tributarias, laborales, mejoras en infraestructura, y consensos políticos amplios para construir competitividad y atraer inversiones de largo plazo. “El riesgo no es una crisis inmediata, sino una economía que no crece, no genera empleo y se desgasta socialmente”, concluye.

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