El escándalo del senador entrerriano Edgardo Kueider, detenido en Paraguay con más de 200.000 dólares sin declarar, ha desatado una tormenta política en el Senado argentino. Con el kirchnerismo buscando su expulsión inmediata y el oficialismo y aliados evaluando alternativas, el desenlace podría redefinir el equilibrio de poder en la Cámara alta.
El bloque de Unión por la Patria, liderado por José Mayans, ha solicitado una sesión especial para tratar la exclusión de Kueider, argumentando que su detención constituye “un hecho de extrema gravedad institucional”. Según su comunicado, cualquier demora en el tratamiento sería vista como complicidad. Si logran los dos tercios necesarios, el suplente de Kueider, Stefanía Cora, militante de La Cámpora, asumiría el escaño, fortaleciendo al kirchnerismo.
Debate sobre garantías y precedentes
El oficialismo, encabezado por la vicepresidenta del Senado, Victoria Villarruel, y bloques dialoguistas, se oponen a una expulsión sin dictamen de comisión ni derecho a defensa, advirtiendo sobre los precedentes peligrosos que podría sentar. Como alternativa, se barajan la suspensión temporal o la aceptación de un pedido de licencia que Kueider aún no formalizó.
Desde el oficialismo recordaron casos como el del exsenador José Alperovich, quien mantuvo su banca con sucesivas licencias pese a estar acusado de violación, y el del peronista Raúl Ochoa, suspendido tras ser sorprendido votando dos veces en elecciones. En ambos casos, se priorizó el debido proceso.
Tensiones internas y estrategias políticas
El caso ha generado un cruce de acusaciones entre bloques. Mientras el kirchnerismo busca despegarse de Kueider, a quien acusa de traicionar sus principios, el oficialismo apunta al doble estándar de Unión por la Patria, señalando que Cristina Kirchner defendió garantías similares en el pasado.
Además, el vocero presidencial, Manuel Adorni, lanzó una propuesta en redes sociales para excluir del Congreso a legisladores con causas judiciales, en respuesta a las críticas hacia el gobierno por su relación con Kueider.
El impacto en el Senado
Más allá del desenlace, es un hecho que Kueider no volverá al recinto antes del fin de su mandato, en diciembre de 2025. Su ausencia plantea una lucha de poder donde cada escaño cuenta para el control del Senado. Si el kirchnerismo logra su objetivo, no solo ganará una banca clave, sino que también dará un golpe simbólico al oficialismo.
Con el Senado dividido entre demandas de justicia, respeto a las garantías y estrategias políticas, el destino de Kueider no solo definirá su futuro, sino también el delicado equilibrio en la Cámara alta.







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