El dato sorprendió al mercado y abre un nuevo capítulo en la evolución de la economía argentina. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en mayo se registró una deflación de -0,3% en los precios mayoristas, una cifra inédita desde abril de 2020, justo en plena crisis económica provocada por la pandemia.
Después del fuerte aumento del 2,8% en abril, la baja en mayo refleja la estabilidad en los productos nacionales y una caída significativa del 4,1% en los productos importados. Así, el acumulado de los primeros cinco meses del año suma un 7,4% y la variación interanual se ubicó en 22,4%, la más baja en casi cinco años. De hecho, si no se toma en cuenta el impacto atípico de la pandemia, es necesario remontarse a 2008 para encontrar una caída similar.
Esta evolución está marcada por la disminución en precios de productos refinados del petróleo, agropecuarios y metálicos básicos, que contrasta con los leves aumentos en alimentos, bebidas y productos químicos. Además, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) también registró un descenso del 0,3%, reforzando la tendencia.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en sus redes sociales este “dato alentador”, resaltando que es la única disminución en el indicador desde 2016, salvo la excepcionalidad de abril de 2020. Por su parte, el presidente Javier Milei celebró la noticia, calificándola como “el mejor dato de la historia”.
Expertos coinciden en que esta deflación mayorista es una señal positiva, aunque advierten que no se mantendrá como norma. El economista Claudio Caprarulo señaló que la caída de precios importados después de una suba previa apunta a una corrección de márgenes, pero destacó que factores como el precio internacional del petróleo y la estacionalidad agrícola pueden generar volatilidad en los próximos meses.
María Castiglioni Cotter, de C&T Asesores Económicos, agregó que la variación interanual menor que el aumento del tipo de cambio refleja una mejora en la dinámica importadora y la reducción de costos financieros, factores que podrían ayudar a estabilizar los precios mayoristas y, eventualmente, impactar positivamente en la inflación minorista.
Finalmente, Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, explicó que esta baja se debe a la mayor competencia producto de la apertura económica y a la estabilización cambiaria tras el acuerdo con el FMI, que obligaron a ajustar precios a la baja.
En síntesis, la deflación mayorista de mayo no sólo marca un hito estadístico, sino que ofrece una luz de esperanza para la economía argentina en un contexto complejo, aunque la prudencia será clave para interpretar este dato en el marco de las próximas fluctuaciones globales y locales.







Comments