Cuando todo parecía encaminado hacia una lista de unidad, el senador nacional Sergio “Oso” Leavy pateó el tablero político salteño y confirmó lo que muchos dentro del kirchnerismo esperaban, pero pocos se atrevían a anunciar en voz alta: su salida del frente Fuerza Patria y el regreso al ruedo con boleta propia bajo el sello del Partido de la Victoria.
La decisión llega a pocas horas del cierre de listas y marca una fractura profunda dentro del peronismo provincial, cada vez más dividido entre la estructura tradicional y las figuras que buscan sostener una identidad kirchnerista clara frente a los acuerdos con dirigentes de pasado ambiguo, como el exgobernador Juan Manuel Urtubey.
Según fuentes cercanas a Leavy, el quiebre fue inevitable. Las negociaciones en la sede del PJ, que contaron con la participación de los interventores Sergio Berni y María Luz Alonso, no lograron cerrar heridas ni alinear posturas. El sector leal al kirchnerismo no convalidó la candidatura de Urtubey, cuyas críticas al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner —y su acercamiento a figuras opositoras en los últimos años— aún pesan en la memoria del núcleo duro del espacio.
“Hay límites que no se cruzan”, deslizó un colaborador de Leavy al ser consultado por la prensa. La frase resume el espíritu con el que el senador decidió competir por fuera: mantenerse fiel a sus convicciones, incluso si eso significa alejarse de una estructura que priorizó un acuerdo de cúpula antes que un proyecto político claro.
La lista que acompañará a Leavy se completa con Laura Cartuccia como candidata a senadora en segundo término, mientras que la nómina de diputados estará encabezada por Marcela Jesús, seguida por Guido Giacosa y Blanca Chacón Door.
Con este movimiento, Leavy no sólo reconfigura el tablero electoral salteño, sino que también envía un mensaje directo al interior del peronismo: no todo vale en nombre de la unidad. Su apuesta busca representar a quienes no ven con buenos ojos la reincorporación de Urtubey, un dirigente que —para muchos dentro del espacio— representa más una marca personal que un proyecto colectivo.
Así, en lugar de ceder espacios, Leavy redobla la apuesta. Busca retener al electorado kirchnerista desencantado con las alianzas tácticas de corto plazo y, sobre todo, posicionarse como el último referente de un peronismo que aún intenta sostener una identidad coherente frente al pragmatismo de otros sectores.
El resultado en las urnas dirá si su jugada fue audaz o suicida. Por ahora, el “Oso” decidió rugir por cuenta propia.







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