Tras la polémica surgida en torno al trabajo legislativo, luego de que los senadores nacionales votaron a favor de una actualización en sus salarios que los llevará a cobrar casi siete millones de pesos ($6.800.000) hubo mucha controversia. El proyecto, tratado sobre tablas y con la firma de algunos senadores, logró ser aprobado por más de dos tercios de la Cámara, con más de 48 senadores a favor, incluidos los tres legisladores salteños.
Sergio Leavy y Nora Giménez, de Unión por la Patria; y Juan Carlos Romero, de Cambio Federal; fueron parte de los senadores que votaron a favor. Este último figura entre los legisladores que propuso el proyecto. Hay que recordar que en los tres casos, finalizan sus mandatos el 9 de diciembre de 2025.
En una entrevista con Interactiva, el Senador provincial Walter Wayar expresó su opinión sobre este tema y la necesidad de un debate público al respecto: “Estas sorpresas que nos dan los senadores, de cara a la gente, son distintas y capaces de no haberse producido si se hubieran dado cuenta del humor que esto genera. Si el debate es público, si se muestra quiénes están a favor y quiénes están en contra, la gente puede analizar y tomar su propia conclusión sobre si está bien o está mal este tremendo ajuste. La verdad es que para muchos trabajadores, el costo de vida se ha incrementado considerablemente, y eso los deja afuera de poder cubrir sus necesidades básicas. El problema está en el ajuste espureo y en la mentira al pueblo diciendo que la política económica está siendo exitosa porque está bajando la inflación. Los técnicos del gobierno hacen dibujos para decirle a la sociedad que se está yendo en un buen camino cuando la verdad es otra totalmente distinta.”
Wayar también señaló la importancia de un trato respetuoso entre los miembros de las instituciones, destacando la necesidad de un desagravio público en caso de agravios previos: “Cuando el presidente o su funcionario agrede las instituciones y luego los que son miembros de esas instituciones agredidas se sientan en una mesa de discusión y no plantean primero la obligación del desagravio, la sociedad no ve y no entiende. La política siempre está cuestionada por sectores de la sociedad, pero esto no quita que el político se tenga que esconder y no dar debates o se tenga que agraviar y después no pasó nada. Con los dirigentes a la cabeza, la sociedad necesita tener una esperanza de que se va a poder construir una sociedad más justa, más equitativa con igualdad de oportunidades, y esto no está pasando.”
La actualización de los salarios de los legisladores ha generado un fuerte debate en la opinión pública, poniendo en tela de juicio no solo la cuestión salarial, sino también la transparencia y la responsabilidad de los representantes políticos.







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