Entrevista a Valeriano Colque, economista y analista político
En un escenario marcado por tensiones inéditas entre el Gobierno nacional y los gobernadores, la pulseada por recursos clave como los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) amenaza con convertirse en algo más profundo: un reflejo del estancamiento político y económico argentino.
Para entender el trasfondo de esta confrontación, Interactiva Noticias dialogó con el economista y analista político J. Valeriano Colque, quien advierte: “Si nadie gana la pulseada, todos pierden. Y lo que puede quedar en pie es un certificado de parálisis institucional y económica”.
Para Colque, lo que comenzó como un reclamo presupuestario terminó en una disputa de poder abierta entre el presidente Javier Milei y la totalidad de los mandatarios provinciales, incluso los más cercanos a la Casa Rosada.
“Milei opera en su terreno preferido: la confrontación. Declaró la guerra política a los gobernadores porque entiende que si cede un centímetro en el frente fiscal, se cae el pilar central de su gobierno: el ajuste”, explica el economista.
El foco está puesto en dos ejes: la demanda de reparto automático de los ATN, que suman más de 1,1 billón de pesos, y la nueva distribución del ICL, que llevaría del 25,4 % al 57 % la porción de fondos destinada a las provincias.
¿Quién administra y para qué?
Detrás del conflicto, surge una pregunta clave: ¿cómo se administran estos fondos? Colque señala que históricamente el ATN fue manejado de forma discrecional por el Poder Ejecutivo, premiando a aliados y castigando a opositores.
“Lo que quieren los gobernadores ahora es terminar con ese reparto ‘a dedo’. Buscan institucionalizarlo vía ley, con distribución automática por índice de coparticipación”, detalla.
Sin embargo, advierte que ese dinero debe tener un destino claro: “Lo deseable sería que los fondos no vayan a gasto corriente, sino a reducir impuestos provinciales, invertir en infraestructura o sostener servicios esenciales. Pero lo que suele pasar es lo contrario: más caja para más gasto”.
Judicialización y estrategia electoral
El Gobierno ya anticipó que vetará las leyes sancionadas por el Congreso, y no descarta llevar el tema a la Justicia. Para Colque, esta respuesta es parte de una estrategia más amplia:
“Milei quiere convertir esta derrota legislativa en un triunfo narrativo. Dice que todo impacto económico será transitorio, que después de octubre volverá a poner las cuentas en orden. Pero no tendrá mayoría en ninguna cámara. Gobernar sin acuerdos es inviable”.
Una interna libertaria al descubierto
La interna dentro del oficialismo también juega su parte. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene una postura dura (“El equilibrio fiscal no se negocia”), el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intenta recomponer puentes con los gobernadores. Pero esos esfuerzos, hasta ahora, han fracasado.
“Francos quiso reunir a los gobernadores dialoguistas en Tucumán, pero no fue nadie. Ni los aliados más cercanos aceptaron. En el grupo de WhatsApp de los mandatarios, ya circula una consigna clara: ir por todo”, revela Colque.
Tres grupos, una misma presión
A pesar de sus diferencias, los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño coinciden en reclamar una mayor participación en la distribución de recursos nacionales. Colque los divide en tres tribus:
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Aliados cercanos: Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Hugo Passalacqua (Misiones).
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Dialoguistas: Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Sáenz (Salta).
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Opositores duros: Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa).
“Aunque con matices, todos exigen más participación en la recaudación y el fin de los manejos discrecionales. Pero algunos no quieren asumir responsabilidades como mantener rutas nacionales o enfrentar reformas estructurales. Quieren la plata, pero no el costo político”, advierte Colque.
¿Y el ciudadano?
El gran ausente del debate, según el economista, es el contribuyente: “Todo este conflicto gira en torno a quién maneja la plata, pero nadie se pregunta cómo aliviar la carga impositiva de los argentinos. Argentina tiene una presión fiscal insostenible. Y ese debería ser el verdadero eje de discusión”.
La disputa entre Nación y provincias no es nueva, pero esta vez alcanza niveles inexplorados. Si el Gobierno se encierra en la lógica de la confrontación permanente y los gobernadores responden con bloqueos legislativos, lo que está en juego es mucho más que una partida de fondos.
“No se puede gobernar sin política, y no se puede estabilizar una economía si todo el sistema institucional está en guerra consigo mismo”, concluye Colque.
¿Y si nadie gana esta pelea?
La advertencia es clara: podríamos estar asistiendo no sólo a una crisis política, sino al diagnóstico más temido para cualquier país que pretende crecer: el estancamiento crónico, legitimado por la propia dirigencia.
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