La historia no siempre se cuenta solo en audios o declaraciones explosivas. A veces, los números —fríos, detallados y contundentes— revelan la verdadera dimensión de un entramado. Suizo Argentina S.A., la farmacéutica envuelta en el escándalo de presuntas coimas vinculadas a Diego Spagnuolo, exdirector de la ANDIS, no solo aparece en grabaciones: también lo hace en balances que muestran un negocio millonario, pero con una clara caída en ganancias y efectivo.
El 31 de marzo de 2024, la firma exhibió un patrimonio neto de $243.208 millones, más de 240 millones de dólares al cambio blue. En ventas, alcanzó la impresionante cifra de 1,3 billones de pesos, un volumen que la posiciona como un jugador clave en la industria farmacéutica argentina. Sin embargo, detrás de estos números imponentes hay una realidad que no pasa desapercibida: la caída de ganancias netas casi a la mitad en el último año fiscal y una reducción de casi 3.000 millones en su flujo de efectivo.
En el corazón de la empresa aparecen los hermanos Kovalivker: Jonathan, presidente; Emmanuel, vicepresidente —quien fue encontrado con US$266.000 en un allanamiento—, y Eduardo, accionista mayoritario con un 60%. Su rol, por ahora, está bajo la lupa judicial, mientras la compañía se defiende con un código de ética que proclama “tolerancia cero” frente a la corrupción, un mensaje que choca con la sombra que proyectan los audios filtrados.
El período de análisis abarca un cambio político crucial, con el final de la administración Fernández y el comienzo de la era Milei. En el informe contable, Suizo Argentina no esquiva las dificultades: menciona la crisis económica, la inflación, la incertidumbre electoral y la caída en el mercado farmacéutico. Pero también resalta “equilibrios macroeconómicos” y un esfuerzo por consolidar mejoras en un entorno adverso.
¿Negocio millonario, ética en jaque? El balance deja más preguntas que respuestas y abre la puerta para que la justicia y la opinión pública juzguen el verdadero costo de la corrupción.







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