La vicepresidenta Victoria Villarruel encabezó este martes un polémico acto en el Salón Azul del Senado en homenaje a las víctimas del terrorismo, donde anunció la reapertura de todas las causas relacionadas con actos de terrorismo en Argentina.
Durante su discurso, Villarruel criticó duramente al kirchnerismo y señaló que su gobierno servirá para “denunciar los crímenes de los protegidos de Néstor y Cristina Kirchner”.
Villarruel, quien ha sido una figura divisiva en la política argentina, destacó que este homenaje era “impensado hace 20 años” y celebró haber desafiado lo que llamó “la historia oficial”. Además, afirmó que “todos los montoneros tienen que estar presos respondiendo por ensangrentar nuestra nación”.
El evento se produjo en medio de la controversia generada por la reciente visita de legisladores de La Libertad Avanza a represores de la última dictadura militar presos en la cárcel de Ezeiza. La visita, que provocó un fuerte rechazo, fue organizada por un grupo de diputados que supuestamente buscaban impulsar la prisión domiciliaria para militares condenados por delitos de lesa humanidad.
Villarruel también aprovechó la ocasión para criticar al kirchnerismo, acusándolo de “enriquecerse con el dolor de todos los argentinos” y de utilizar el poder estatal para garantizarse impunidad. En su alocución, la vicepresidenta adelantó que se reabrirán todas las causas de terrorismo, asegurando que solo con “los asesinos en las cárceles” se podrá poner a Argentina de pie.
La tensión interna dentro del oficialismo se intensificó con la revelación de chats por parte de la diputada Lourdes Arrieta, quien expuso cómo se gestó la controvertida visita a los represores. Arrieta, quien también advirtió sobre un proyecto para otorgar prisión domiciliaria a militares condenados, fue expulsada del bloque oficialista de la Cámara baja. En su defensa, Arrieta señaló que el presidente de la Cámara de Diputados estaba al tanto de la visita, pero despegó tanto a Villarruel como al presidente Javier Milei de la organización del encuentro.
La decisión de Villarruel de reabrir las causas de terrorismo y su retórica en el acto han generado un fuerte debate político, acentuando las divisiones dentro del gobierno y en la sociedad argentina. Además, en el Gobierno persisten las tensiones con Villarruel, a quien acusan de tener una agenda propia y de buscar posicionarse políticamente, resaltando su mejor imagen en las encuestas en comparación con el presidente Milei.







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