En medio de la crisis sanitaria que atraviesa la provincia y con el Instituto Provincial de Salud de Salta (IPS) bajo intervención, el Gobierno presentó un proyecto de ley que impulsa cambios estructurales en el sistema de salud, entre ellos, la obligación de que todas las recetas médicas se realicen utilizando únicamente el nombre genérico de los medicamentos.
La iniciativa generó reacciones en el ámbito médico y legislativo. Uno de los que se pronunció al respecto fue el médico y diputado provincial Dr. Bernardo Biella, quien brindó una extensa explicación sobre el tema en una entrevista con Interactiva Noticias, dejando en claro que el problema no es el uso de medicamentos genéricos, sino la falta de control sobre su calidad.
“Hoy en día por ley nacional los médicos recetamos el medicamento genérico y, entre paréntesis, sugerimos el medicamento ético. ¿Por qué? Porque, como todo en la vida, hay medicamentos de buena y de mala calidad”, afirmó Biella.
El profesional explicó que, si bien el nombre genérico corresponde al principio activo, no todos los medicamentos que lo contienen son igualmente eficaces. “Así como hay detergentes que con una gota limpian todo y otros que no limpian nada, pasa lo mismo con los medicamentos. Se los puede presentar igual, con la misma etiqueta, pero el efecto no es el mismo”, ejemplificó.
Biella compartió múltiples casos observados en la práctica médica cotidiana:
“Le damos un genérico para el dolor a un paciente y no le calma nada. Le damos uno de marca, y dice: ‘Doctor, ahora sí no me duele’. Lo mismo con los medicamentos para dormir o para bajar la presión”.
Además, advirtió sobre los riesgos en tratamientos críticos: “Imagínese un antibiótico que no actúe bien ante una neumonía, una meningitis, o un medicamento antihipertensivo que no funcione: el paciente puede terminar con un ACV o un infarto”.
Consultado sobre quién es responsable de asegurar la calidad de los genéricos, Biella apuntó directamente a la ANMAT:
“La responsabilidad es de la ANMAT. Pero el problema es que los medicamentos que se auditan rigurosamente son los que están dentro de la avenida General Paz hacia Capital Federal. Fuera de ahí, el control no es tan intenso”.
El diputado explicó también la dificultad técnica detrás del control de calidad:
“En algunos casos como el enalapril, que se usa para la presión, hay dos formas moleculares: una activa (dextro) y otra inactiva (levo). A simple vista son iguales, pero farmacológicamente no. Controlar eso es muy difícil, y muchos laboratorios no tienen la capacidad o el compromiso para hacerlo”.
Biella remarcó que incluso dentro de los propios laboratorios hay distinción de líneas:
“Hay laboratorios que hacen medicamentos de primera y segunda línea. A veces los dos tienen buena calidad, pero el médico debe saber cuál está indicando”.
También recordó un caso reciente que dejó en evidencia los riesgos:
“Hubo 12 o 15 muertes relacionadas con medicamentos genéricos sin control de calidad de un laboratorio argentino. Eso demuestra la urgencia de una mejora en la legislación y en las herramientas que tiene la ANMAT”.
Finalmente, expresó su preocupación por la falta de recursos del Estado nacional para reforzar los controles:
“Hoy no hay plata para generar ningún organismo que aumente los controles. Sin inversión, no podemos garantizar que todos los medicamentos genéricos tengan la misma calidad que los de marca”.
El proyecto de ley que impulsa el uso obligatorio del nombre genérico en las recetas aún debe ser debatido en la Legislatura. Mientras tanto, voces como la del Dr. Biella insisten en que la solución no pasa solo por la nomenclatura de los medicamentos, sino por asegurar estándares de calidad que protejan la salud de los pacientes.







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