El cierre de un centro privado de nefrología y hemodiálisis en General Güemes encendió una fuerte preocupación entre pacientes y familiares que dependen de ese tratamiento para vivir. Frente a ese escenario, el Ministerio de Salud Pública de Salta intervino para garantizar la atención de urgencia y acelerar la creación de un centro de diálisis estatal en el hospital Joaquín Castellanos.
La situación quedó expuesta en los últimos días cuando el prestador privado que funcionaba en el departamento dejó de operar por problemas financieros y de documentación interna. Aunque el establecimiento no pertenecía al sistema público, su cierre impactó directamente en la vida cotidiana de pacientes que necesitan dializarse tres veces por semana para sostener su tratamiento.
La respuesta del Gobierno provincial llegó con medidas inmediatas y con un anuncio de fondo: la puesta en marcha de un centro de diálisis propio en Güemes.
Equipamiento para emergencias
El ministro de Salud Pública, Federico Mangione, informó que el hospital Joaquín Castellanos recibió equipamiento de alta complejidad para poder atender casos críticos mientras se avanza con la solución estructural.
El envío incluyó una máquina de diálisis para pacientes agudos y un equipo de ósmosis portátil, elementos que permiten estabilizar a quienes necesiten una intervención urgente antes de ser derivados a centros especializados.
“El objetivo es que cualquier persona del departamento o de zonas aledañas que requiera atención de urgencia pueda ser estabilizada y compensada en el hospital local, tenga o no cobertura social”, explicó Mangione.
Según detalló el funcionario, la prioridad es evitar que los pacientes queden desprotegidos tras la decisión empresarial de suspender el servicio en la zona.
Desde la cartera sanitaria también aclararon que el Estado provincial solo tenía tres pacientes derivados a ese establecimiento privado, aunque la interrupción del servicio generó preocupación en toda la comunidad.
Un centro de diálisis estatal en marcha
Más allá de la respuesta inmediata, el Gobierno confirmó que ya se trabaja en la creación de un centro de diálisis estatal en el hospital Joaquín Castellanos.
El proyecto, impulsado por el Ejecutivo provincial, contempla la instalación inicial de 10 sillones de diálisis, con posibilidad de ampliar la capacidad operativa en el futuro según la demanda.
Mangione aseguró que los equipos técnicos trabajan “a contrarreloj” para concretar el nuevo servicio, considerado estratégico para el departamento.
La iniciativa apunta a resolver un problema de fondo: la dependencia de prestadores privados para un tratamiento que resulta vital y permanente para quienes padecen enfermedades renales.
La preocupación llegó al Senado
La problemática también fue planteada en la Cámara de Senadores por el representante de General Güemes, Enrique Cornejo, quien expuso la situación ante sus pares y pidió acelerar las gestiones para habilitar el centro estatal.
El legislador explicó que el cierre del establecimiento obligó a varios pacientes a trasladarse a la ciudad de Salta para continuar con su tratamiento.
“Ellos deben dializarse tres veces por semana y hoy están comenzando a concurrir a la capital, con el costo y el desgaste que eso implica”, señaló.
Cornejo indicó que, junto al presidente de la Comisión de Salud, Manuel Pailler, y el senador de San Martín, plantearon la necesidad de que el Ministerio de Infraestructura y el Ministerio de Salud prioricen la puesta en funcionamiento del nuevo servicio.
“El hospital tiene espacios donde se puede instalar la tecnología necesaria. La gente no puede esperar”, afirmó.
El senador recordó además que el propio gobernador había anunciado la creación del centro de diálisis durante la Asamblea Legislativa del 1 de marzo, por lo que pidió avanzar con rapidez en la inversión y la instalación del equipamiento.
Reclamos de pacientes y familiares
La incertidumbre generada por el cierre del centro privado también se expresó en manifestaciones de pacientes y familiares en el departamento.
Los reclamos giran en torno a tres preocupaciones centrales: el desgaste físico que implica viajar varias veces por semana por la Ruta Nacional 34 para recibir tratamiento, la dependencia de prestadores privados para un servicio esencial y la necesidad de contar con seguimiento médico cercano en el propio hospital local.
“ No pedimos un lujo, pedimos el derecho a seguir viviendo en nuestro lugar, sin el miedo de que el camino o la falta de turnos en Salta nos quiten la vida”, expresó uno de los manifestantes durante una de las protestas.
La frase resume la dimensión humana del problema: para los pacientes renales, cada traslado implica horas de viaje, esfuerzo físico y una logística que se repite tres veces por semana.
Un problema estructural
El episodio dejó en evidencia una fragilidad del sistema sanitario en regiones alejadas de la capital provincial: la dependencia de servicios privados para tratamientos de alta complejidad.
Mientras el hospital Joaquín Castellanos se prepara para sumar equipamiento y estabilizar urgencias, la creación del centro de diálisis estatal aparece como la solución estructural que podría cambiar el panorama sanitario de General Güemes.
Hasta que eso ocurra, el desafío será garantizar que ningún paciente interrumpa un tratamiento que, en muchos casos, marca la diferencia entre la vida y la muerte.







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