Con más del 98% de las mesas escrutadas, la victoria de Milei se manifestó como un fenómeno nacional, dejando atónitos a propios y extraños. El líder libertario no solo ganó en 21 de los 24 distritos del país, sino que lo hizo con diferencias abrumadoras, superando el 70% en algunas provincias clave como Córdoba y Mendoza.
El anuncio oficial se realizó en la sede de Unión por la Patria, donde el actual ministro de Economía, Sergio Massa, reconoció la derrota desde el escenario. El pueblo argentino escuchó el veredicto de las urnas y eligió el camino de La Libertad Avanza.
La emoción desbordó en el entorno íntimo de Javier Milei. La madre del presidente electo, Alicia Luján Lucich, llegó al hotel Libertador de CABA junto al padre de Milei, Norberto Horacio Milei. La noticia de que su hijo gobernará el país los próximos cuatro años provocó un torrente de emociones, y Lucich no pudo contener las lágrimas frente a las cámaras.
La mesa chica de Milei, encabezada por su hermana Karina, también conocida como “El jefe”, estuvo presente en este momento trascendental. Karina, jefa de campaña de La Libertad Avanza, desempeñó un papel crucial en la reconciliación entre su hermano mayor y sus padres, añadiendo un toque personal a la victoria política de Milei.
El nuevo presidente ganó en todo el país, excepto en tres distritos: Santiago del Estero, Formosa y la provincia de Buenos Aires. Este resultado no solo marcó un hito para La Libertad Avanza, sino que también significó la recuperación de provincias que se habían perdido en la primera vuelta. La alianza con Juntos por el Cambio, y el respaldo de Patricia Bullrich, fueron clave para consolidar el triunfo de Milei.
Con una Argentina dividida pero con un líder que promete un cambio significativo, la victoria de Javier Milei deja huella en la historia política del país. La incertidumbre sobre el rumbo económico y social que tomará la nación se combina con la esperanza de un nuevo capítulo liderado por La Libertad Avanza.
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