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La Iglesia alzó la voz: Duro llamado por una economía con rostro humano y trabajo digno

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En un pronunciamiento cargado de firmeza y tono crítico, la Iglesia argentina cerró este domingo la Semana Social con un documento que interpela directamente al modelo económico actual. Bajo el lema “La amistad social como sueño y camino. El legado de Francisco”, la Comisión Episcopal de Pastoral Social exigió un cambio de rumbo: pidió políticas al servicio de la vida, alertó sobre los peligros del mercado como único regulador y reivindicó el papel del trabajo como eje de la dignidad humana.

“El mercado, por sí solo, no garantiza el desarrollo humano integral ni la inclusión social. Es imperioso que política y economía dialoguen al servicio de la vida”, sostiene el texto difundido tras tres días de debates, talleres y mesas de reflexión en Mar del Plata. La Iglesia reclamó que la política no quede subordinada a la economía, y esta, a su vez, no se someta a la tecnocracia. La advertencia fue clara: una economía deshumanizada, desconectada del bien común, contribuye a una sociedad rota y desigual.

Sin nombrar a dirigentes ni sectores, el mensaje de la Comisión —presidida por el obispo riojano Dante Braida— apuntó directamente a las prioridades del sistema político actual. “Nuestra patria se encuentra afectada por profundas polarizaciones que nos separan y por la priorización de intereses sectoriales sobre el bien común. No podemos ser indiferentes ante la realidad de muchos hermanos en situación de pobreza y exclusión”, subraya el documento.

Una de las frases más contundentes del texto fue también una de las más repetidas durante los encuentros: “El trabajo digno es el principal organizador de la vida social”. La Iglesia llamó a promover una economía más diversa, con estímulo a la creatividad productiva y generación de empleo genuino. El eje no fue únicamente técnico, sino profundamente ético: “El legado de Francisco nos interpela ante la cultura del descarte y la globalización de la indiferencia”.

La preocupación por el rumbo tecnológico también ocupó un lugar destacado. “La ciencia y la tecnología, como la Inteligencia Artificial, no son neutrales; su avance sin un horizonte humano, sin un criterio ético superior y sin regulaciones, lleva a la degradación socioambiental”, se advirtió. Para los obispos, frente al “ritmo vertiginoso y superficial de la vida”, urge recuperar el pensamiento crítico y discernir con profundidad los desafíos actuales.

Durante la Semana Social participaron dirigentes sociales, referentes políticos, sacerdotes y académicos. Se discutieron temas como la reconstrucción del tejido social desde las periferias, el vínculo entre política y amistad social, el pacto educativo global y los desafíos de una ecología integral. Todo, enmarcado en el pensamiento del papa Francisco, cuya impronta marcó el espíritu del evento y del documento final.

“La opción preferencial por los pobres no es solo un principio evangélico. Es una exigencia urgente frente a la desigualdad que corroe los cimientos de la paz social”, afirmaron desde la Comisión.

Lejos de la tibieza, el pronunciamiento final dejó un llamado a la conciencia pública: sin justicia social, sin trabajo digno ni inclusión real, no habrá amistad social ni futuro sostenible para la Argentina.

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