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Bolivia al filo del balotaje: Una pulseada histórica sin precedentes entre dos viejos rivales

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La cuenta regresiva hacia las elecciones del 17 de agosto ha dejado al país con el aliento contenido. Las últimas encuestas muestran un empate técnico que ya nadie discute entre Jorge “Tuto” Quiroga, de la alianza Libre, y Samuel Doria Medina, de Unidad. Por primera vez en la historia democrática boliviana, todo apunta a una segunda vuelta para definir la presidencia, programada para el 19 de octubre.

La batalla electoral ha sido de márgenes mínimos. En cada una de las cuatro mediciones difundidas por El Deber en las últimas semanas, la diferencia entre los dos principales contendientes nunca superó el margen de error, confirmando un escenario de voto a voto y creciente incertidumbre. Los datos más recientes muestran a Quiroga con 24,45% y a Doria Medina con 23,64%, una brecha de apenas 0,81 puntos que sepulta cualquier ilusión de triunfo en primera vuelta.

Este enfrentamiento no solo es reñido, sino también profundamente simbólico. Ambos candidatos representan alternativas opositoras al Movimiento Al Socialismo (MAS), lo que marca una ruptura con dos décadas de hegemonía del bloque de izquierda en las presidencias bolivianas. Para muchos, se trata del verdadero “fin de ciclo”.

Samuel Doria Medina, de 66 años, empresario y exministro de Planificación, llega a su cuarta candidatura presidencial con un perfil de centroderecha consolidado. Jorge Quiroga, ingeniero de 65 años y expresidente entre 2001 y 2002, aparece como su principal rival con un discurso orientado a “cerrar la era del MAS” y dar paso a una “transformación sísmica” del país.

La evolución de las encuestas muestra cómo, a lo largo de ocho semanas, el electorado se mantuvo dividido casi en mitades exactas. El 18 de junio, Doria Medina lideraba con 24,02% contra 22,07% de Quiroga. Para el 16 de julio, ambos habían retrocedido ligeramente, reduciendo su diferencia a poco más de un punto. El 1 de agosto, el candidato de Unidad recuperó terreno hasta alcanzar 24,5%, pero Quiroga también avanzó hasta el 22,9%. Finalmente, en la última medición del 8 de agosto, el expresidente logró revertir la tendencia y se colocó al frente, aunque dentro del margen de error.

El dato más sorprendente del proceso es la desaparición del MAS del podio electoral. Eduardo Del Castillo, actual ministro del Interior y figura impulsada por el presidente Luis Arce, apenas alcanza un 1,83% en la última encuesta, sin posibilidad alguna de disputar los primeros puestos. Su presencia ha dividido al oficialismo y profundizado el declive del movimiento fundado por Evo Morales. Desde 2021, Morales no solo pidió su renuncia, sino que lo acusó públicamente de proteger redes del narcotráfico, un conflicto que terminó por fragmentar aún más al MAS.

Mientras tanto, el tercer pelotón de candidatos presenta cifras modestas. Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano, ha logrado mantenerse como tercera fuerza con un 9,10% de intención de voto. Le siguen Manfred Reyes Villa (APB-Súmate) con 8,79% y Andrónico Rodríguez (Alianza Popular), quien se desplomó desde un 14,69% en junio hasta un 8,46% actual. Más atrás aparecen Jhonny Fernández (2,44%), Pavel Aracena (0,33%) y Eva Copa (0,20%), ya retirada de la contienda.

Pero si hay un factor que podría cambiarlo todo es el voto indefinido. Según los datos, el 9,91% de los encuestados planea votar en blanco, el 5,74% optaría por el voto nulo —una campaña promovida por Evo Morales— y el 5,10% sigue sin decidirse. Este 20,75% del electorado podría inclinar la balanza de forma decisiva en el último tramo.

La Constitución Política del Estado establece que una fórmula presidencial solo puede evitar la segunda vuelta si obtiene más del 50% de los votos válidos o al menos el 40% con una ventaja de diez puntos porcentuales sobre el segundo candidato. Nada de esto parece hoy al alcance de Doria Medina ni de Quiroga.

A días de la elección, la tensión crece y el resultado permanece abierto. Bolivia, por primera vez, se prepara para decidir su futuro político en dos actos. El primero tendrá lugar el próximo domingo; el segundo, si todo sigue como hasta ahora, llegará el 19 de octubre con un balotaje histórico que podría redefinir el rumbo del país por completo.

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