En un contexto de estabilidad cambiaria y control de tarifas, la inflación en Argentina mostró en octubre un nuevo signo de desaceleración al registrar un aumento mensual de solo el 2,7%. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), este porcentaje es el más bajo desde noviembre de 2021, marcando un cambio de tendencia en el avance de los precios y superando las expectativas del mercado.
El dato de octubre no solo marca un descenso respecto al 3,5% de septiembre, sino que también sorprendió a los economistas. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central había proyectado un 3% para este mes, una cifra que finalmente fue superada por la contención de los precios.
La variación interanual, sin embargo, continúa elevada con un acumulado del 193% en los últimos doce meses. Aun así, el Ministerio de Economía destacó que esta es la sexta disminución consecutiva de la inflación interanual, reflejando un esfuerzo sostenido para controlar el alza de los precios y llevar tranquilidad a los bolsillos de los argentinos.
El informe del Indec revela una disparidad en el comportamiento de los precios. Los mayores incrementos se registraron en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza del 5,4% impulsada por subas en alquileres, energía y agua. Prendas de vestir y calzado, así como Restaurantes y hoteles, también estuvieron entre los sectores con mayores aumentos.
Sin embargo, el sector alimentario, de gran peso en el índice, mostró solo un aumento del 1,2%, la menor suba en alimentos desde junio de 2020, durante el periodo de congelamiento de precios implementado por el gobierno anterior. Este dato resulta alentador, ya que los alimentos son un componente crucial en el índice general y afectan directamente a las familias argentinas.
Para el año completo, el Gobierno proyecta que la inflación cierre entre el 115% y el 120%, significativamente por debajo del 211,4% que dejó el gobierno anterior. Para noviembre, las previsiones estiman una inflación en torno al 2,5%, lo que podría mantener esta tendencia a la baja, aunque con moderación.
La economista Elisabet Bacigalupo, de la consultora Abeceb, se mostró optimista. “Hay un proceso de desinflación que ya supera las expectativas. La inflación de noviembre podría rondar el 2,5%, lo que nos acerca cada vez más a una estabilización sólida”, expresó.
A pesar de estas buenas noticias, el panorama no es exento de desafíos. Luis Caputo, ministro de Economía, advirtió que aún queda trabajo para consolidar esta desaceleración. En la Conferencia Anual de FIEL, Caputo afirmó que la inflación todavía tiene componentes estructurales que necesitan ser tratados. “El crawl y la inflación internacional convergen, pero aún falta. Seguiremos mejorando la macro y desregulando la micro para asegurar la estabilidad”, señaló.
El Banco Central también ha mostrado su compromiso al reducir la tasa de interés del 40% al 35%, una medida que refleja la mayor confianza en la estabilidad de precios, según explicó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno: “Las variables están convergiendo y este proceso permite hablar de un dólar sin retraso ni sobresaltos”, concluyó.
La desaceleración de la inflación en Argentina parece estar en curso. Sin embargo, los economistas advierten que aún es necesario consolidar esta tendencia, eliminando las distorsiones estructurales y garantizando una política monetaria prudente.
Los próximos meses serán cruciales para determinar si el país puede mantener este ritmo de contención en los precios y avanzar hacia una estabilidad duradera, un objetivo que, tras años de alta inflación, parece cada vez más alcanzable.







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