El anuncio presidencial sobre la baja parcial de retenciones al sector agropecuario desató una ola de reacciones entre gobernadores y dirigentes políticos. Mientras las provincias productivas celebraron la decisión como un paso positivo, varios referentes insistieron en que la medida es insuficiente y reclamaron avanzar hacia la eliminación total del tributo.
La novedad fue dada a conocer por el presidente Javier Milei durante su discurso en la apertura de la Exposición Rural, donde oficializó la marcha atrás del aumento decretado a fines de junio y anunció nuevas reducciones para productos como la carne vacuna y aviar. Las retenciones, ahora, volverán al esquema anterior al 1 de julio.
Gobernadores: apoyo condicionado
Desde Entre Ríos, el gobernador Rogelio Frigerio expresó su respaldo a la medida: “Es una decisión que impacta directamente en el desarrollo, la inversión y el empleo”. Su par santafesino, Maximiliano Pullaro, también celebró el anuncio, pero fue más allá al exigir la eliminación completa del tributo. “El interior productivo fue escuchado. Esperamos que esta medida marque el inicio de un camino hacia retenciones cero”, escribió en redes sociales.
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, adoptó una postura similar: valoró la baja como un avance, aunque reafirmó el reclamo histórico del sector. “No abandonamos nuestra demanda por la eliminación total. Este es un paso en la dirección correcta”, dijo.
Tanto Córdoba como Santa Fe ya aplican políticas impositivas locales que favorecen al campo, como exención de Ingresos Brutos y reinversión de fondos rurales en infraestructura específica.
Críticas desde otros sectores
El entusiasmo oficialista no fue compartido por todos. Juan Schiaretti, exgobernador cordobés, relativizó el impacto del anuncio: “Volvemos al punto de partida. Esta baja sólo deshace el aumento que había sido decretado a fines de junio”, afirmó. La suba previa, establecida por el decreto 439/2025, había elevado las alícuotas de la soja al 33%, el girasol al 7%, y el maíz y el sorgo al 12%.
Desde la oposición parlamentaria, el diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, también cuestionó la medida. “No es una baja real, sino un parche que responde a una estrategia de presión fiscal. El campo no necesita parches, necesita reglas claras”, señaló.
En tanto, Nicolás del Caño, dirigente del Frente de Izquierda, criticó la medida desde un plano social. “Se baja impuestos al campo mientras se recortan recursos a jubilados y hospitales. Eso no es libertad, es gobierno para los ricos”, lanzó durante una recorrida por el conurbano bonaerense.
Un tributo en el centro del debate político
Las retenciones siguen siendo una pieza clave en la discusión económica argentina. Para el Gobierno, la medida forma parte de una política más amplia de desregulación y estímulo a la producción exportadora. Para gran parte de la dirigencia opositora —aun dentro de sectores que comparten la visión pro-mercado—, el tributo es visto como una barrera que desincentiva la inversión y castiga al interior productivo.
Pero el debate no es solo económico: también es territorial y político. Mientras Milei cosecha aplausos en La Rural, en otras regiones del país la pregunta persiste: ¿es posible un equilibrio entre alivio fiscal, estabilidad macroeconómica y justicia distributiva?







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