En el marco de la 60° Fiesta Provincial del Tabaco en Chicoana, el gobernador Gustavo Sáenz lanzó un mensaje claro y contundente: la defensa de los intereses productivos de Salta y el Norte Grande debe estar por encima de cualquier cálculo político o partidario. Más que una simple expresión de apoyo al sector tabacalero, sus palabras evidencian una posición estratégica para la región, que históricamente ha sido postergada por las políticas nacionales.
La realidad del NOA es compleja. En provincias como Salta, Jujuy y Tucumán, la economía rural y los cultivos tradicionales como el tabaco, la caña de azúcar o la producción agrícola son pilares fundamentales del empleo y la estabilidad social. Sin embargo, estas actividades se enfrentan desde hace años a impuestos desiguales, trabas burocráticas y falta de sensibilidad federal. Sáenz recordó esta injusticia al referirse a la modificación de la Ley de Impuestos Internos y la defensa del Fondo Especial del Tabaco (FET), un reclamo que no sólo es económico sino también político y social.
Su llamado a “poner el pecho” y a dejar de lado “egoísmos y mezquindades” no solo es una exhortación a la clase política, sino también un guiño a la unidad regional, imprescindible para hacer valer los intereses del norte en un país tan heterogéneo como Argentina. La crítica al centralismo porteño y a la mirada sesgada que suele privilegiar las demandas del área metropolitana, subraya un problema histórico que dificulta el desarrollo federal.
El respaldo a la producción del tabaco y de otros cultivos, la mención a la defensa de la industria azucarera junto a Tucumán y Jujuy, y el énfasis en la importancia del trabajo formal y genuino, muestran una agenda clara que trasciende la coyuntura: la construcción de un modelo productivo regional sostenible y competitivo.
No obstante, las palabras de Sáenz también son un desafío a los legisladores nacionales, quienes deberán poner por delante los intereses concretos de sus electores y no quedar atrapados en las lógicas partidarias o los “encandilamientos” de la política central. La credibilidad y la eficacia en la representación política dependen, en última instancia, de este compromiso.
La 60° Fiesta Provincial del Tabaco no fue solo una celebración sino un momento de reflexión sobre la importancia del sector y su futuro, con un buen nivel productivo, pero también con desafíos pendientes en materia de precios, competitividad y reconocimiento.
En definitiva, la defensa del sector productivo del NOA exige más que palabras: necesita acciones coordinadas, políticas públicas federales efectivas y un liderazgo que no solo reclame sino que construya alianzas para que Salta y el Norte puedan “estar por sobre todo” en la agenda nacional.







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