Esta semana, en medio de la aprobación legislativa para la toma de un crédito destinado a pagar el Fondo del Bicentenario, surgen especulaciones sobre el futuro político de Juan Manuel Urtubey para las elecciones de 2025. El periodista salteño residente en España Luis Caro Figueroa analiza en detalle esta situación y las contradicciones políticas que la rodean.
En declaraciones a Interactiva, el abogado Luis Caro Figueroa expresa su escepticismo ante la posible candidatura del exgobernador Juan Manuel Urtubey: “Me parece una tomadura de pelo, no solamente la postura del exgobernador, sino el hecho también de que salgan algunos medios a hablar. No digo que no tenga derecho a hablar, pero hay cosas que contradicen frontalmente lo que él ha hecho o lo que ha dicho durante sus 12 largos y tediosos años de gobierno”.
El análisis del periodista se centra en la gestión financiera del exgobernador, destacando el enorme endeudamiento durante su mandato. Caro Figueroa critica la falta de transparencia en la explicación del endeudamiento actual, señalando la responsabilidad del gobierno de Urtubey en la situación financiera actual.
“Es francamente ridícula y contradictoria la explicación que se ha dado sobre el endeudamiento. La razón por la cual el gobierno de Sáenz decide endeudarse no es solo la crisis de las finanzas públicas provinciales provocada por los recortes de las ayudas federales, sino también el enorme endeudamiento del gobierno de Urtubey”, afirma el periodista.
“Urtubey no se anda con vueltas, ha contratacado y ha dicho en un vídeo cortito que el actual gobernador (Gustavo Sáenz), cuando era intendente de la ciudad de Salta, era uno de los responsables de ejecutar las obras que no se hicieron. Urtubey dice también que los responsables de ejecutar la deuda, vaya a saber qué significa eso, eran los intendentes”– señaló.
Caro Figueroa también cuestiona la actuación del exgobernador frente a la crisis del dengue en 2016, recordando imágenes controvertidas de Urtubey durante su mandato: “2016 fue por lejos el peor año de Urtubey, por muchos motivos que no vienen al caso comentar, pero me voy a centrar en uno que yo creo que está de última actualidad. Hace unos días Urtubey cargó contra el gobierno federal diciendo con dengue, pero sin prevención, sin repelentes, sin políticas proactivas ni comunicación preventiva, venimos de un Estado enorme e ineficiente, entramos a un estado pequeño que también se muestra ineficiente. Pero en abril de 2016, se hizo viral la imagen de Urtubey y la señora que por aquel entonces era solo su novia y hoy es su esposa, esquivando con desprecio a un enfermo de chikungunya que estaba tirado en el suelo de un hospital de Orán. Esto dio la vuelta al mundo. Y yo pregunto, ¿es el señor Urtubey la persona moralmente más autorizada para hablar de las decisiones de los gobernantes en materia de combate contra el dengue?”
Además, resalta las contradicciones en las decisiones financieras de Urtubey, como la solicitud de un préstamo contracíclico mientras mantenía reuniones con inversores: “Contraer una deuda por 350 millones de dólares es un tema de gran relevancia, especialmente cuando se analiza la ley que lo autoriza, en este caso, la ley 7931 del 21 de junio de 2016. Esta ley, en su artículo tercero, establece claramente que el 80% del fondo del Bicentenario, equivalente a 280 millones de dólares, se destinará a financiar obras públicas y adquirir bienes, maquinarias y equipos según la decisión del gobierno. El restante 20% sería decidido por una comisión departamental conformada por legisladores, intendentes y el representante del gobernador”.
Y agrega: “Es importante recordar que la ley 7931 establece como garantía de la devolución del préstamo los recursos provenientes del régimen de coparticipación federal de impuestos. Sin embargo, surgen cuestionamientos sobre la responsabilidad en la gestión de estos recursos. Por un lado, se critica la queja del exgobernador Urtubey, quien ahora se opone a las facultades extraordinarias que el proyecto de ley de bases concede al presidente Javier Millei, cuando durante su gestión le autorizó a dictar los términos y condiciones de las operaciones de crédito sin debate ni control democrático alguno. En 2016, Urtubey firmó un acta acuerdo con intendentes, como el señor Sergio Leavy (actual senador nacional), para que estos definieran la forma en que ejecutarían las obras públicas, pero se establecía que debían someter sus proyectos al ministro de infraestructura y al ministro de economía. Esto indica que los intendentes no recibirían el dinero sin condiciones, ya que debían presentar certificados de avance de obras visados y aprobados por el gobierno provincial”.
En resumen, Caro Figueroa destaca que la responsabilidad del gobernador sobre los recursos del Fondo Bicentenario, tanto en el 80% como en el 20% restante, era significativa: “Por lo tanto, no se puede atribuir únicamente a los intendentes la falta de ejecución de las obras, ya que el gobierno provincial tenía un papel importante en la supervisión y aprobación de los proyectos. Es decir, que ahora no se puede hacer el desentendido y decir que si las obras no se hicieron es problema de los intendentes que se quedaron con la plata”.
El análisis del periodista concluye con un llamado a la investigación y la transparencia en la gestión pública: “Es un contrasentido decir que ese préstamo era para una política contracíclica cuando en el mismo momento en que anuncia esto, Urtubey dijo que iba a mantener reuniones con inversores interesados en Salta por su potencial para seguir creciendo en gerundio. Si el Fondo Bicentenario es contracíclico, seguramente si Lord Keynes resucitara, se volvería a morir de nuevo de la vergüenza”.







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