La interna en el gobierno libertario alcanzó su punto más álgido. Luego de que el Senado aprobara una batería de leyes impulsadas por la oposición —incluido un aumento a los haberes jubilatorios, la reactivación de la moratoria previsional y la declaración de la emergencia en discapacidad—, el presidente Javier Milei estalló contra su vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien responsabiliza por no haber frenado la sesión en la Cámara alta.
Durante un acto en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Milei no escatimó críticas y, sin nombrarla directamente, la tildó de “traidora”:
“Hicimos 25 veces más reformas estructurales con el 15% de Diputados, siete senadores, una traidora, pero con el mejor jefe de Gabinete de la historia”, lanzó, en referencia implícita a Villarruel, mientras elogiaba a Guillermo Francos.
Choque con Bullrich: un cruce de alto voltaje
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, también arremetió contra la vicepresidenta. En plena sesión en el Senado, publicó en la red social X:
“Levántese, Sra. Vicepresidenta. No denigre la institución que preside. No sea cómplice del kirchnerismo destructor”.
Minutos después, redobló la apuesta tras la aprobación de las leyes:
“¿Qué pretende usted, Victoria? ¿Palabras lindas o palmaditas en la espalda? Fue electa para terminar con el kirchnerismo, no para ser cómplice. Si va a habilitar sesiones que perjudican al Gobierno, queda claro que le importa más su ego que el país”.
La respuesta de Villarruel: institucionalidad y Constitución
Villarruel, lejos de esquivar el conflicto, contestó de forma directa a Bullrich y defendió su rol:
“El Senado es la casa de las provincias. Antes de hacerse la picante, repase la Constitución Nacional. Me votaron para defender la institucionalidad, no para levantarme cuando las papas queman”.
La vicepresidenta aclaró que la sesión estaba convocada con antelación y que su tarea era presidirla, no definir su contenido:
“El ejercicio de mi función no implica convalidar ningún acto. Son los senadores quienes toman decisiones en representación de sus provincias”, sostuvo.
Villarruel también apuntó directamente contra el pasado de Bullrich:
“La democracia fue denigrada cuando personas que integraron organizaciones terroristas, como usted, manejaron durante décadas el destino del país”.
El trasfondo: un oficialismo dividido y desbordado
El origen del conflicto se remonta a la sesión del Senado, donde la oposición logró sancionar tres leyes de alto impacto económico y social. El oficialismo intentó bloquear el debate alegando la falta de dictámenes y la necesidad de una mayoría especial, pero fue derrotado en el recinto, incluso con votos de senadores alejados del PRO y de partidos provinciales.
Milei considera que estas leyes ponen en riesgo el superávit fiscal, uno de sus emblemas de gestión, y ya anticipó que vetará al menos la reforma jubilatoria. Además, evalúa una judicialización de la sesión, pese a que fue aprobada por mayoría y avalada por la conducción del cuerpo.
La fractura libertaria ya es pública
El enfrentamiento entre Milei y Villarruel no es nuevo, pero esta vez se ha tornado irreversible. La vicepresidenta, que ya había tomado distancia en temas como la Ley Ómnibus y la política internacional, volvió a poner en primer plano su perfil institucionalista. En cambio, Milei insiste en una lógica de confrontación total y acusa a su compañera de fórmula de “no jugar en equipo”.
Mientras tanto, la tensión se traslada al Congreso, donde el oficialismo en minoría pierde poder de negociación. La imagen de un Gobierno dividido y con internas expuestas complica aún más la implementación de su plan de reformas.







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