La asunción de Sergio Camacho al frente de la Jefatura de Gabinete de Ministros inauguró una nueva etapa en la arquitectura del Poder Ejecutivo provincial, con un mensaje político claro: gestión, cercanía y un reclamo federal sostenido en el tiempo. El acto se realizó en Casa de Gobierno y fue encabezado por el gobernador Gustavo Sáenz, quien le tomó juramento al funcionario y formalizó la puesta en marcha de un organismo clave para la articulación del Estado.
Camacho llega a la Jefatura de Gabinete tras conducir el Ministerio de Infraestructura y la Coordinación de Enlace y Relaciones Políticas, áreas que ahora quedan bajo la órbita del nuevo organismo. Desde ese lugar, planteó la continuidad de un modelo de trabajo basado en la eficiencia y la proximidad con la ciudadanía. “Significa sostener el compromiso con el que venimos trabajando cada uno de los funcionarios de Gustavo Sáenz desde el primer día de su gestión, buscando mejorar día a día, buscando que la gestión sea lo más eficiente posible y buscando cada vez estar más cerca de la gente”, sostuvo.
En su discurso, el flamante jefe de Gabinete vinculó directamente su rol con el perfil del mandatario provincial. “Gustavo Sáenz es un gobernador que trabaja fuertemente, cercano a los problemas y conociendo cada una de las realidades de cada uno de los lugares de la provincia”, afirmó, y agregó que en ese marco “la función del jefe de Gabinete debe ser la de articular, la de llegar lo antes posible a cada uno de los problemas y resolver la necesidad de cada uno de los salteños”.
La centralidad de la gestión diaria y la capacidad de respuesta aparecen como ejes del nuevo esquema. Camacho destacó la importancia de contar con un equipo de trabajo ordenado y eficiente, que permita asumir mayores responsabilidades a partir de una delegación efectiva. “Con un equipo que responde, me siento en la posibilidad de asumir mayor compromiso”, señaló.
El funcionario adelantó que la tarea será permanente y transversal, con un seguimiento constante de cada situación que requiera la intervención del Estado. “Día a día, con todos los ministros, con los secretarios de Estado, con las alertas tempranas, atentos a cada situación en la que tenemos que intervenir, además de lo cotidiano, de lo sistemático, de la administración en sí, llevando adelante una propuesta y un plan de gobierno”, explicó.
Ese plan, remarcó, tiene una mirada concreta y territorial. “Es un plan de gobierno que mira el metro cuadrado de cada ciudadano, que mira la realidad de cada uno de los ciudadanos”, dijo, al detallar una estrategia que incluye el acompañamiento a los empresarios que invierten, la defensa de los trabajadores, la promoción del empleo local y el cuidado de los recursos naturales, con el objetivo de que Salta “sea cada día una provincia mejor para vivirla”.
El cierre de su mensaje estuvo atravesado por una definición política de fondo: el federalismo como bandera irrenunciable. Camacho afirmó que Salta está comprometida con ese principio “más allá de quién gobierne a nivel nacional”, y subrayó que el reclamo se basa en la historia y en el aporte permanente de la provincia al país. “Exigiendo cada una de las cosas que Salta le dio al país, que le da al país y que le seguirá dando”, expresó.
Con un discurso enfocado en la articulación, la eficiencia y la defensa de los intereses provinciales, Sergio Camacho asumió la Jefatura de Gabinete con la premisa de convertir ese espacio en el nexo directo entre las decisiones políticas y las demandas concretas de los salteños.







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