Este jueves, trabajadores del Hospital Garrahan encabezaron una masiva marcha a Plaza de Mayo en reclamo de mejoras salariales, defensa del sistema público de salud y contra el ajuste que —denuncian— amenaza con vaciar una de las instituciones pediátricas más emblemáticas del país.
La jornada comenzó con una columna que partió desde el hospital y atravesó el centro porteño. Médicos, enfermeros, técnicos, residentes, administrativos y personal de apoyo se unieron bajo una consigna contundente: “La salud no se toca”. En Plaza de Mayo leyeron un documento que expuso con crudeza el deterioro de las condiciones laborales, la pérdida salarial y el desfinanciamiento del hospital.
“Estamos ante una crisis persistente que pone en riesgo el rol del Garrahan como centro de referencia nacional. Sin recursos humanos ni inversión, no hay salud pública posible”, aseguraron.
Más que un hospital: una causa nacional
Lejos de tratarse de una protesta aislada, la movilización adquirió carácter federal. Se replicaron acciones en Rosario, Neuquén, Chubut, Mendoza, La Rioja y otras provincias, y se sumaron gremios como ATE, CTA-A y CTA-T, movimientos sociales, metrodelegados, organizaciones políticas y colectivos de salud.
“Esto no es solo una lucha por salarios. Es una defensa integral del derecho a la salud, especialmente de los más chicos. Nos están vaciando desde adentro”, denunció una médica en diálogo con los medios.
Los manifestantes reclaman, entre otras cosas, una recomposición salarial acorde a la canasta familiar (hoy estimada en $1.800.000), el cese de despidos y la reincorporación de personal en hospitales nacionales como el Posadas, el Sommer y el Bonaparte. También rechazan la reciente reforma al sistema de residencias impulsada por el Ministerio de Salud, que consideran precarizante.
Cruce con la dirección y pedido de renuncia
Durante la protesta, las autoridades del Hospital Garrahan emitieron un comunicado en redes donde aseguraron que las actividades continuaban “a pesar de los disturbios externos” y que se estaban realizando “cinco intervenciones de alta complejidad”. Este mensaje fue interpretado como un intento de minimizar la protesta.
En el acto central, los trabajadores pidieron la renuncia del ministro Mario Lugones, a quien acusan de impulsar despidos, cerrar programas sanitarios y nombrar interventores sin experiencia pediátrica para cargos estratégicos. “Quieren convertir un hospital de excelencia en una estructura vacía”, denunciaron.
Un mensaje al Gobierno y a la CGT
El documento leído en Plaza de Mayo no sólo apuntó contra el Ejecutivo nacional, sino también contra la inacción de la CGT, a la que reclamaron la convocatoria urgente a un paro nacional y una Marcha Federal que unifique las luchas en curso.
“No vamos a permitir que destruyan el Garrahan sin pelear. Esto es un llamado al pueblo argentino. La salud de nuestros chicos no puede esperar”, concluyó el mensaje.
Un conflicto que interpela a toda la sociedad
El reclamo del Garrahan trasciende a sus trabajadores. Las familias que asisten al hospital, profesionales de otras instituciones, residentes, estudiantes y vecinos comunes también participaron. Lo que está en juego, advierten, no es solo un salario: es el modelo de salud pública argentino.
Desde la Plaza de Mayo, con la voz colectiva como bandera, dejaron en claro que no piensan retroceder. La lucha recién empieza.







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