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Moody’s mejora la nota de Argentina, pero advierte: El desafío recién empieza

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La agencia Moody’s Ratings sorprendió al elevar dos escalones la calificación de la deuda soberana argentina en moneda local y extranjera, pasando de Caa3 a Caa1, una mejora significativa en el complejo tablero financiero del país. También cambió la perspectiva de “positiva” a “estable”, lo que indica cierto nivel de confianza en la hoja de ruta económica, aunque con cautela.

La decisión llega en un contexto clave: el acuerdo alcanzado con el FMI por USD 20.000 millones y el proceso de desarme gradual del cepo cambiario fueron interpretados como señales concretas de estabilización económica. Según el informe, estos factores alivian la presión sobre las reservas y reducen el riesgo de un nuevo evento crediticio.

“La eliminación progresiva de los controles cambiarios y de capital es vista como un paso necesario hacia un modelo macroeconómico más sostenible”, explicaron desde la calificadora. Además, el nuevo esquema cambiario de flotación dentro de bandas fue bien recibido por su aporte a la transparencia y reducción de distorsiones.

Una señal positiva, no una garantía

Si bien la mejora marca un giro en la percepción externa sobre la economía argentina, Moody’s también advirtió que persisten debilidades estructurales. Entre ellas, destacan la escasa acumulación genuina de reservas, la baja apertura de la cuenta de capital y los obstáculos aún presentes para atraer inversiones de largo plazo.

“La mejora es, en parte, un voto de confianza al rumbo, pero también una advertencia: la sostenibilidad del proceso depende de la continuidad de las reformas y del manejo responsable de la política fiscal”, sostuvieron. De hecho, la agencia mantuvo su evaluación general dentro del terreno de alto riesgo: la categoría Caa1 todavía implica vulnerabilidad significativa ante cambios de contexto.

Expectativas de crecimiento moderado

Moody’s también destacó que, tras varios trimestres de recesión, la economía mostró señales de recuperación. El PBI creció 5,9% en el primer trimestre de 2025 y se proyecta una suba del 4% para todo el año. A esto se suma un proceso de desinflación gradual, impulsado por políticas fiscales más restrictivas.

El respaldo financiero del FMI y de organismos multilaterales también es visto como un factor positivo. De los USD 20.000 millones acordados, ya se desembolsaron USD 12.000 millones, y otros USD 6.100 millones llegarían de bancos de desarrollo. A diferencia de programas anteriores, los fondos no se destinarán al gasto público, sino al fortalecimiento de reservas y cumplimiento de obligaciones externas.

Perspectiva: estable, pero frágil

La nueva calificación otorga a Argentina un pequeño margen de maniobra, aunque la perspectiva “estable” indica que los riesgos siguen latentes. Para Moody’s, el éxito del plan económico dependerá, en parte, del apoyo político que logre el gobierno en las elecciones legislativas de octubre, lo que podría reforzar su capacidad de avanzar con reformas estructurales más profundas.

Sin embargo, la agencia fue clara: la salida del cepo y la apertura de la economía deben manejarse con extremo cuidado. Una liberalización acelerada, sin reservas suficientes ni consensos políticos firmes, podría generar nuevas tensiones que echen por tierra los avances logrados.

En definitiva, Moody’s le dio aire a la economía argentina, pero dejó en claro que este no es un punto de llegada, sino apenas el comienzo de un camino que exigirá consistencia, responsabilidad y resultados tangibles.

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