Con imágenes crudas, reconstrucciones forenses y testimonios clave, continúa el juicio contra Lidia Raquel Cardozo, imputada por el homicidio calificado por el vínculo y lesiones leves calificadas, en perjuicio de su hijo de 11 años. El hecho, que conmocionó al barrio Solidaridad el 31 de agosto de 2023, vuelve a cobrar fuerza en la sala de audiencias.
La audiencia se desarrolla ante la Sala I del Tribunal de Juicio del distrito Centro, integrada por los jueces Leonardo Feans, Martín Pérez y Francisco Mascarello, con la acusación a cargo del fiscal penal de Graves Atentados contra las Personas, Santiago López Soto.
Durante la jornada de este lunes 25, el Criminalista del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) que dirigió la inspección en la vivienda donde ocurrió el hecho brindó un extenso testimonio técnico, acompañado por material multimedia, imágenes de la autopsia y una línea de tiempo construida a partir de las cámaras de seguridad del domicilio y del Hospital Papa Francisco.
El perito concluyó que, contrariamente a la versión de la madre, el menor no murió por una caída desde una planta superior, sino por una herida punzopenetrante en la cabeza, compatible con un objeto metálico de al menos 12 cm, que no fue hallado. Las manchas de sangre, encontradas en una almohada, el cobertor, una pala, una bolsa, el capó del auto y otros sectores de la planta baja, resultaron compatibles con el perfil genético del niño.
La línea temporal presentó un dato crucial: entre las 7:36 y las 8:53 del 31 de agosto, cuando la acusada saca su vehículo del garaje (ya con manchas de sangre en el capó), no se registraron movimientos de terceros dentro de la vivienda. A las 11:18, una cámara muestra al capataz saliendo con el menor sin vida en brazos, acompañado por la madre, rumbo al hospital.
También declararon una médica del CIF, que explicó que el traumatismo fue causado por un objeto punzante, y dos profesionales del Hospital Papa Francisco (una médica y una psicóloga), que participaron en la atención y posterior análisis de la conducta de la acusada.
La contundencia de las pruebas presentadas por la fiscalía refuerza la hipótesis de un crimen cometido en el interior del hogar, con intento de encubrimiento posterior. La defensa, por su parte, mantiene la versión de un accidente doméstico, aunque las pruebas físicas y forenses tienden a desmentirla.
El juicio continuará este martes 26, a las 9:00, con más testimonios.







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