La Puna salteña dio un paso histórico. Olacapato inició las pruebas de conexión eléctrica desde la Estación Transformadora de Cauchari, en Jujuy, y se convirtió en la primera localidad de la región en integrarse al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). El dato técnico encierra un cambio estructural: dejó atrás la generación aislada con diésel y comenzó a recibir energía desde la red nacional.
La toma de carga se concretó el viernes 30 de enero, alrededor de las 10.30, y marca la etapa final del Plan de Electrificación Integral de la Puna que impulsa el Gobierno de Salta. La obra es el resultado de un trabajo articulado entre EDESA S.A., Cauchari Solar, la Secretaría de Energía de Jujuy y la Dirección de Energía Eléctrica de la Provincia, con un componente clave: la construcción de acuerdos con la comunidad, en el marco de la llamada “licencia social” para el desarrollo productivo.
El financiamiento explica también una definición política. El 84% de la inversión fue aportado por la Provincia, mientras que Nación participó con el 16% restante. La prioridad estuvo puesta en resolver una limitación histórica de la Puna, donde el acceso a la energía condicionó durante décadas la vida cotidiana y cualquier posibilidad de crecimiento.
Olacapato tiene hoy 273 habitantes, aunque esa cifra se incrementa en períodos de mayor actividad. Hasta ahora, el suministro eléctrico dependía de grupos electrógenos diésel, costosos, inestables y desconectados del sistema nacional. La interconexión al SADI cambia de raíz ese escenario y abre una nueva etapa para la comunidad.
El impacto no se limita al uso domiciliario. La obra permitirá abastecer de energía a la empresa minera Manufactura de los Andes y facilitará la llegada de nuevos emprendimientos privados, alineando infraestructura, producción y desarrollo local. En ese punto aparece el detalle distintivo del proyecto: la electrificación no se pensó como una solución aislada, sino como una pieza de una planificación más amplia que articula necesidades sociales con la expansión minera.
El esquema prevé, además, la futura vinculación con la Estación Transformadora La Puna y el aporte de generación renovable, incluido el parque solar Cauchari, lo que permitirá reemplazar progresivamente el diésel por fuentes más limpias y sostenibles.
Más allá de cables y transformadores, la conexión de Olacapato al SADI tiene un valor simbólico y político. Garantiza derechos básicos, reduce el aislamiento y sienta las bases para un desarrollo con mayor previsibilidad. En la Puna, donde cada obra cuesta el doble por la geografía y la distancia, la electricidad dejó de ser un límite y empezó a ser una herramienta.







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