Enero dejó un dato concreto en la ciudad de Salta: se realizaron 2.458 certificados de salud escolar en los dispositivos del sistema público. La cifra, informada por el Ministerio de Salud Pública, confirma que la demanda se adelantó al inicio del ciclo lectivo y obligó a reforzar la atención en las áreas operativas Norte y Sur de la capital.
En el Área Operativa Sur se emitieron 1.458 certificados, a partir de jornadas organizadas especialmente en centros de salud, con la participación de médicos de familia, pediatras y clínicos. En paralelo, el Área Operativa Norte alcanzó los 1.000 certificados durante enero, distribuidos en los tres nodos sanitarios de su jurisdicción.
El detalle distintivo del operativo fue la planificación anticipada: lejos de concentrar el trámite en febrero, el sistema absorbió una parte importante de la demanda durante el receso estival. Esa estrategia permitió descomprimir la presión habitual de las semanas previas al inicio de clases.
Desde Salud Pública se informó que en febrero el servicio continuará en los centros de salud de la ciudad, con turnos otorgados por demanda espontánea. Cada establecimiento contará con un cupo estimado de entre 20 y 25 certificados por jornada, según su capacidad operativa, y se prevén jornadas específicas tanto en el norte como en el sur de la capital.
Para realizar el trámite, las familias deben concurrir con el DNI del niño o la niña, el carnet de vacunación con el calendario completo y, si lo tienen, el formulario de la institución educativa. En los casos en que ese documento no esté disponible, el centro de salud emitirá el certificado correspondiente.
El certificado de salud escolar incluye examen clínico general, evaluación antropométrica, control del esquema de vacunación y revisión de la salud bucal. Es decir, no se trata solo de un requisito administrativo, sino de una instancia de control integral de la salud infantil.
Con casi 2.500 certificados emitidos en un solo mes, el dato funciona como termómetro del sistema: la demanda existe y se sostiene. El desafío, ahora, es que febrero mantenga el ritmo y evite las filas de último momento, en un trámite clave para garantizar el inicio de clases en tiempo y forma.







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