La dura ofensiva verbal del presidente Javier Milei contra los gobernadores encontró esta vez una respuesta en el Senado, donde los mandatarios provinciales avanzarán con dos proyectos de ley que consensuaron para reclamar recursos que consideran “de las provincias”. Las iniciativas buscan el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) no distribuidos y la reforma del impuesto a los combustibles líquidos, temas que la Casa Rosada intentó frenar pero que los mandatarios defenderán con firmeza.
El conflicto político se intensificó luego de que Milei acusara a los gobernadores de querer “destruir al Gobierno nacional” y advirtiera que tendrán que “jubilarse” si La Libertad Avanza (LLA) logra una contundente victoria en las elecciones legislativas de octubre. El mandatario, que suspendió un viaje a San Miguel de Tucumán argumentando neblina, recibió un fuerte rechazo: solo tres gobernadores aceptaron su invitación para el acto del 9 de julio, y la mayoría optó por avanzar en la defensa de sus proyectos en el Congreso.
“Al diálogo siempre estamos dispuestos, pero no hubo ningún intento de acercamiento”, afirmaron fuentes provinciales, dejando en claro la distancia que se mantiene con la Casa Rosada. Los mandatarios insisten en que los fondos que reclaman equivalen al 0,11% del Producto Bruto Interno (PBI) y que son recursos que la ley les otorga pero que el Gobierno nacional no distribuye.
En Córdoba, el gobernador Martín Llaryora destacó la importancia del federalismo y pidió a los senadores que “estén a la altura de las circunstancias” para aprobar las iniciativas impulsadas por los 24 gobernadores. Su ministro de Gobierno, Manuel Calvo, sostuvo que “no afecta el superávit fiscal que viene manteniendo el Gobierno nacional” y que “el Gobierno Nacional debe cumplir con la ley”.
A pesar de la unidad en la defensa del reclamo principal, algunos gobernadores manifestaron que instruirán a sus senadores para no acompañar proyectos relacionados con jubilaciones y discapacidad, por el fuerte impacto fiscal que implican. “Vamos por lo que nos corresponde por ley. El resto, hay que buscar soluciones para los sectores afectados pero no afectando el superávit”, señalaron.
En Entre Ríos, Rogelio Frigerio hizo un llamado a la unidad y a la responsabilidad para “construir el futuro de la provincia y del país”, mientras que en Neuquén, Rolando Figueroa destacó el compromiso con el desarrollo integral y la soberanía energética. En Río Negro, Alberto Weretilneck resaltó que defender la independencia significa cuidar las economías regionales y el trabajo local.
Desde la Casa Rosada, en tanto, no hubo concesiones. La estrategia oficial, liderada por el ala dura que respaldan el titular de Diputados, Martín Menem, y Eduardo “Lule” Menem, busca no ceder ante los reclamos y mantener la disciplina fiscal con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como prioridad. El ministro de Economía, Luis Caputo, se opone a la propuesta de coparticipar el impuesto a los combustibles y los ATN, por considerar que ponen en riesgo el superávit fiscal.
En un contexto de creciente tensión, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el asesor presidencial Santiago Caputo, que impulsaban una estrategia más conciliadora, hoy enfrentan un escenario más difícil tras los duros dichos de Milei. La vicepresidenta Victoria Villarruel aparece como un actor clave para la sesión del Senado, donde se discutirán estas iniciativas.
“Jodan todo lo que quieran, los espero el 11 de diciembre”, desafió Milei, en un mensaje que marcó el rumbo de confrontación que pretende imponer hasta las elecciones legislativas.
Así, el conflicto entre el Gobierno nacional y los gobernadores quedó expuesto con toda su fuerza en el Congreso, donde se decidirá si los recursos que las provincias reclaman por ley finalmente son reconocidos o si la Casa Rosada mantiene su pulso fiscal a costa de la gobernabilidad federal.







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