La Escuela Municipal de Manejo puso en marcha el ciclo 2026 con el inicio de las clases teóricas de educación vial, una instancia clave que vuelve a marcar el rumbo del programa: antes de salir a la calle, hay que aprobar el aula.
La primera comisión, integrada por 200 alumnos de entre 18 y 64 años, comenzó este martes 5 de enero el trayecto formativo que forma parte de la planificación anual de la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial. En esta etapa inicial, el Municipio prevé capacitar a cerca de 4.000 vecinos, con el objetivo de mejorar la formación de conductores y reforzar la seguridad vial.
El detalle distintivo del programa no está en la cantidad, sino en el filtro. La etapa teórica es eliminatoria: los aspirantes deberán rendir un examen de 40 preguntas y alcanzar al menos el 80% de respuestas correctas para poder avanzar. Quien no aprueba, no maneja.
Así lo explicó Natalia Madrazo, responsable de la Escuela de Manejo, al señalar que la exigencia no es formal sino estructural. “Es fundamental que los futuros conductores incorporen conceptos sólidos de educación vial antes de pasar a la práctica”, sostuvo.
Quienes superen la evaluación comenzarán, a partir de la próxima semana, las clases prácticas. Serán siete encuentros de manejo con vehículos provistos por la Municipalidad, en un circuito cerrado montado en el Centro de Convenciones. Allí, los alumnos trabajarán maniobras básicas, estacionamiento y técnicas de conducción bajo la supervisión de instructores especializados.
La propuesta municipal no se limita a facilitar el acceso a la licencia de conducir. El enfoque apunta a ordenar el ingreso al tránsito desde la formación, reforzando normas, criterios y responsabilidades que muchas veces se aprenden —o se improvisan— en la calle.
En un contexto donde los siniestros viales siguen siendo una preocupación constante, la Escuela Municipal de Manejo vuelve a poner el acento en una idea simple pero contundente: manejar no empieza con la llave, empieza con el conocimiento.







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