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“Bienvenido a casa, capitán”: Lionel Messi volvió y la Selección entra en modo despedida

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No es un regreso más. La llegada del capitán a Ezeiza activa algo distinto: la sensación de que cada partido en casa empieza a contarse como único.

La Asociación del Fútbol Argentino eligió una frase simple y cargada de significado: “Bienvenido a casa, capitán”. Con ese mensaje recibió a Lionel Messi en el predio de Ezeiza, donde el plantel ya se concentra para los amistosos ante Selección de Mauritania y Selección de Zambia.

Las imágenes difundidas por la AFA muestran al rosarino llegando con perfil bajo, trajeado y sin estridencias, pero con un detalle que no pasó desapercibido: la ausencia de Claudio Tapia en la recepción, algo habitual cada vez que el capitán pisa el país.

Más allá de la formalidad del arribo, el contexto es otro. Estos amistosos empiezan a leerse en clave de cierre. Sin anuncio oficial, todo indica que el ciclo de Messi en la Selección Argentina entra en su tramo final, con el próximo Mundial como posible punto de salida.

Por eso, aunque los rivales no representan una exigencia deportiva mayor, el interés del público no cayó: las entradas se agotaron y cada aparición del “10” se transforma en un evento.

En paralelo, el cuerpo técnico que encabeza Lionel Scaloni utiliza esta doble fecha FIFA como laboratorio. Hay puestos abiertos y decisiones pendientes de cara a la lista definitiva.

En el arco, la disputa por el tercer lugar sigue entre Juan Musso y Walter Benítez, detrás de Emiliano Martínez y Gerónimo Rulli.

La defensa también mantiene interrogantes, especialmente en el sector central izquierdo, donde pelean Marcos Senesi y Facundo Medina, ante la baja de Lisandro Martínez. En los laterales, Nicolás Tagliafico corre con ventaja, pero aparecen alternativas como Gabriel Rojas y Valentín Barco.

El mediocampo abre una de las disputas más interesantes: la posible inclusión de jóvenes como Franco Mastantuono o Gianluca Prestianni, en una lista donde cada lugar empieza a pesar.

Arriba, la estructura parece definida con Lautaro Martínez y Julián Álvarez, pero el tercer delantero todavía se discute entre José Manuel López y Joaquín Panichelli.

En ese escenario de decisiones, la figura de Messi ordena todo. No sólo por lo que aporta en la cancha, sino por lo que representa. Su llegada no es un trámite logístico: es el eje de una Selección que, mientras ajusta nombres, empieza a asumir que el final de una era ya está en el horizonte.

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